ESPAÑA
El jefe de la Policía Local de Coslada declara que «todo es una conspiración»
Los policías detenidos argumentan que se limitaban a cumplir las órdenes de Ginés Jiménez y alegan «obediencia debida»

Numerosos vecinos se acercaron a los juzgados de Coslada. / EFE
Frío y sin derrumbarse, el Sheriff de Coslada lo negó todo ante la juez. Ginés Jiménez Buendía, el presunto cabecilla de la mafia policial desarticulada el pasado jueves, se declaró inocente. Dijo no saber nada de las acusaciones de la Fiscalía y de sus propios esbirros, algunos de los cuales horas antes habían 'cantado' ante la Policía e implicado al capo de la mafia para intentar exculparse.
El jefe de los municipales y sus acólitos respondieron a una quincena de cargos: asociación ilícita, extorsión, corrupción, lesiones, agresiones sexuales, apropiación indebida, chantaje, amenazas, cohecho, posesión de armas y delitos contra la salud pública, el patrimonio y la administración, entre otros.
Ginés Jiménez fue el primero en declarar ante la titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Coslada, María de las Nieves Gómez Martínez. Durante la hora y media que duró su interrogatorio, el Sheriff insistió en su inocencia. Su defensor, el letrado José Andrés Díez, ya había adelantado que no iba a permitir que al jefe de los municipales se le implicara en un caso 'Marbella II' o nuevo 'Malaya'.
«Guerra entre policías»
Además, insinuó que su cliente había sido víctima de la guerra de las policías locales entre el Gobierno autonómico 'popular' y el ayuntamiento socialista, a cuenta de la polémica Bescam (Brigadas Especiales de Seguridad de la comunidad autónoma de Madrid).
Díez señaló que las pruebas contra su cliente, el principal implicado, son débiles y se mostró confiado en que pudiera ser liberado bajo fianza.
Con gran entereza, Ginés Jiménez sostuvo en todo momento que ignoraba lo que sus subordinados hacían por las noches y que no podía hacerse responsable de las actividades de toda la plantilla de la Policía.
Tras el cabecilla fueron pasando ante la jueza 13 de sus subordinados hasta bien entrada la noche. El segundo implicado en dar su versión fue 'Carlos', el lugarteniente y chófer de Jiménez, quien, como su jefe, se declaró inocente de los cargos que se le imputan. Sin embargo, la actitud del resto de los implicados fue diferente. Conforme disminuía la implicación y la graduación de los agentes, las delaciones aumentaron.
Aunque todos se declararon inocentes, algunos se derrumbaron e implicaron a compañeros y al propio jefe local para intentar exculparse, asegurando que se limitaban a cumplir órdenes.
El jefe de los municipales y sus acólitos respondieron a una quincena de cargos: asociación ilícita, extorsión, corrupción, lesiones, agresiones sexuales, apropiación indebida, chantaje, amenazas, cohecho, posesión de armas y delitos contra la salud pública, el patrimonio y la administración, entre otros.
Ginés Jiménez fue el primero en declarar ante la titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Coslada, María de las Nieves Gómez Martínez. Durante la hora y media que duró su interrogatorio, el Sheriff insistió en su inocencia. Su defensor, el letrado José Andrés Díez, ya había adelantado que no iba a permitir que al jefe de los municipales se le implicara en un caso 'Marbella II' o nuevo 'Malaya'.
«Guerra entre policías»
Además, insinuó que su cliente había sido víctima de la guerra de las policías locales entre el Gobierno autonómico 'popular' y el ayuntamiento socialista, a cuenta de la polémica Bescam (Brigadas Especiales de Seguridad de la comunidad autónoma de Madrid).
Díez señaló que las pruebas contra su cliente, el principal implicado, son débiles y se mostró confiado en que pudiera ser liberado bajo fianza.
Con gran entereza, Ginés Jiménez sostuvo en todo momento que ignoraba lo que sus subordinados hacían por las noches y que no podía hacerse responsable de las actividades de toda la plantilla de la Policía.
Tras el cabecilla fueron pasando ante la jueza 13 de sus subordinados hasta bien entrada la noche. El segundo implicado en dar su versión fue 'Carlos', el lugarteniente y chófer de Jiménez, quien, como su jefe, se declaró inocente de los cargos que se le imputan. Sin embargo, la actitud del resto de los implicados fue diferente. Conforme disminuía la implicación y la graduación de los agentes, las delaciones aumentaron.
Aunque todos se declararon inocentes, algunos se derrumbaron e implicaron a compañeros y al propio jefe local para intentar exculparse, asegurando que se limitaban a cumplir órdenes.













