Una feligresa encontró en noviembre en la concatedral a un niño de diez días que había sido abandonado por su madre
Si lo hubieran encontrado en Nochebuena, habría sido un milagro de Navidad. Pero ocurrió un mes antes. El 10 de noviembre pasado, una feligresa de La Redonda se encontró, junto a la pila bautismal del baptisterio, a un bebé de sólo diez días. Estaba en una canastilla, con el cordón umbilical en proceso de cicatrización, bien alimentado y sano. Una manta lo tapaba casi completamente, su madre le acababa de cambiar de pañal y olía a perfume, contaba aquel día el padre Gato, párroco de La Redonda.
Hasta que llegó la Policía, el bebé fue protegido por las personas que habían acudido a misa de nueve de la mañana. Sin llorar y completamente dormido, los agentes lo trasladaron al Hospital San Millán.
Precisamente, en el San Millán había dado a luz su madre el 2 o el 3 de noviembre. Se trataba de una ecuatoriana de 19 años que vino desde San Sebastián a La Rioja. La mujer había dejado junto a la canastilla una nota con sus datos personales. No fue difícil localizarla.
Según declaró, había abandonado al pequeño al creer que no iba a tener la oportunidad de criarlo por falta de medios económicos y porque ella misma era inmigrante irregular. Sin embargo, desconocía que podía haber conseguido casi automáticamente la residencia legal.
Pasado el impacto del parto, la joven recapacitó sobre la posibilidad de volver a pedir la custodia de su hijo. Disponía de un mes para hacerlo, pero finalmente, decidió darlo en adopción a alguna familia.