El año 2010 es un fecha clave para la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior que trata de lograr la armonización de los sistemas de educación superior europeos y de generalizar un modelo de aprendizaje permanente y activo.
El concepto de crédito europeo es diferente al tradicional ya que no se refiere exclusivamente al número de horas que el profesor dedica a enseñar sino al tiempo de trabajo que necesita un estudiante medio para alcanzar unos determinados objetivos -y eso incluye el tiempo de las clases teóricas y prácticas, de estudio, de elaboración de trabajos, de lecturas, preparación de informes, o de cualquier otro tipo de actividad académica dirigida-. Por eso se dice que el nuevo modelo educativo se basa en el trabajo del estudiante y en su proceso de aprendizaje más que en la docencia de los profesores. Hasta ahora para aprobar una asignatura era suficiente con asistir a clase, consultar la bibliografía básica de la asignatura y estudiar los apuntes. A partir de ahora los estudiantes tendrán que modificar los hábitos de estudio y dedicar bastante tiempo a preparar trabajos y actividades en un ámbito de aprendizaje mucho más participativo; por otra parte los docentes tendrán que preparar materiales educativos y planificar actividades de aprendizaje adecuados para ese nuevo escenario.
Las bibliotecas han venido experimentando importantes transformaciones para adaptarse al nuevo entorno tecnológico y han modificado de forma definitiva la forma de trabajar, los recursos de información, los servicios que se prestan y los hábitos de los usuarios (este proceso de cambio se presentó y analizó en el curso de verano del 2006 que trató sobre Los recursos electrónicos en las bibliotecas). Pero además con el nuevo modelo docente plantea un nuevo reto que ya no es solo tecnológico sino también funcional y organizativo. Es el de asumir con éxito su papel como servicio de apoyo al proceso de aprendizaje activo en la doble aspecto de apoyo al estudiante y al docente. Las bibliotecas ya están consolidadas en las Universidades como servicios de apoyo a la docencia, tienen una larga experiencia en facilitar el acceso a los recursos de información, en el uso de las tecnologías para la gestión de la información y disponen de personal cualificado, amplitud de horarios y vocación de servicio orientado al usuario.
En este nuevo entorno hay otro concepto importante, como es el de convergencia entre las distintas unidades o servicios universitarios que gestionan recursos e información orientados a la comunidad universitaria. Las Universidades deberán ser capaces de crear las sinergias necesarias para que servicios hasta ahora muy diferenciados como son las oficinas de información al estudiante, servicios de acogida, de búsqueda de trabajo, servicios de publicaciones, unidades de digitalización y reprografía, servicios informáticos para estudiantes, laboratorios de idiomas, servicios de creación de materiales audiovisuales y digitales, formación de usuarios, aulas informáticas, préstamos de portátiles y otros equipamientos multimedia...trabajen juntos, ya que todos comparten el denominador común de dar soporte a la docencia el aprendizaje y la investigación, con una estrategia conjunta para la gestión de la información de modo que sean capaces de generar un entorno interactivo que sea mucho más que la suma de esos servicios aislados.
Además deberán crearse nuevos espacios para proporcionar un entorno adecuado, modificarse o crearse nuevos espacios para disponer de más espacios para trabajo en grupo, más cabinas de uso individual, para trabajo de los estudiantes con ruido moderado, para los servicios multimedia orientados a docentes y a estudiantes; además hay que tener en cuenta la conveniencia de integrar servicios complementarios en un edificio único que disponga de horarios de apertura amplio y que permita que la comunidad universitaria disponga de un lugar común para temas que, de otro modo, debían resolver en espacios diferentes.
Se habla de CRAIs (Centros de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación) para referirse como dice Manuel Area a un «concepto o filosofía de la biblioteca caracterizada por: a) prestar atención personalizada y responder a las necesidades de los usuarios...; b) coordinar y optimizar el conjunto de recursos y servicios que tiene dispersos la universidad, potencialmente necesarios y útiles para el desarrollo de las tareas de la docencia, el aprendizaje y la investigación; c) utilizar las tecnologías de la información y la comunicación como instrumentos para la accesibilidad y organización de la información».
El curso La biblioteca como ámbito de aprendizaje que se desarrollará los días 10 a 13 en el Ateneo Riojano trata de plantear interrogantes y de aportar ideas y pistas sobre el papel que habrá de jugar la biblioteca en el nuevo modelo de enseñanza, las funciones y servicios que se deberán desarrollar, revisar las experiencias se están desarrollando en otros países y las que están en marcha en el ámbito nacional y cuales serán las principales dificultades antes las que se encontrarán las bibliotecas en este proyecto.