Destilación. La reforma eliminará «todas las medidas que han demostrado ser ineficaces» para fomentar la competitividad del sector, como «el apoyo para la destilación por producto», la destilación para el alcohol y el uso doble, las ayudas para el almacenamiento privado y las ayudas para la exportación.
Liberalización. La reforma contempla dos fases. La primera iría desde el 2008 al 2013 y se centraría en equilibrar el mercado vinícola ayudando a los productores menos competitivos a abandonar el sector «con dignidad». En la segunda etapa, a partir de enero del 2014, se abolirán los derechos y la plantación de viñedos «será libre para mejorar la competitividad».
Prácticas enológicas. Se permite que la producción de vino en la UE siga las prácticas enológicas que reconoce la Organización Internacional del Vino, que serán analizadas por la Comisión. Sugiere que los estados deleguen en el Ejecutivo comunitario la responsabilidad de aprobar y modificar las prácticas enológicas.
Etiquetado. La Comisión propone un sistema «más claro, coherente y orientado al mercado» El objetivo es «simplificar» los criterios de etiquetado, para lo que Bruselas plantea eliminar la distinción entre reglas de etiquetado para vinos con y sin denominación de origen.