Miércoles, 4 de julio de 2007
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La doble suerte de un agresor
La Audiencia condena a tres años de cárcel a un violador que fue castigado a 45 por dos delitos similares en 1993, pero salió de prisión tras cumplir apenas diez por la entrada en vigor de la Ley del Menor El hombre, de 33 años, puede estar en la calle dentro de nueve meses si se comporta bien en prisión
Si R. J. J. hubiera hecho lo que hizo un año después de cuando lo hizo, nada le habría librado de ver los barrotes de la cárcel todos los días durante más de 20 años. Pero como lo hizo cuando tenía 17 años, apenas pasó diez en la prisión. La modificación de la Ley del Menor, en el año 2000, obró el milagro de la reducción de la pena. Vistos ahora, diez años parecen escaso castigo. Apenas unos meses después de recuperar la libertad, R. J. J., condenado en 1993 a 45 años por la violación de dos jóvenes y el intento de asesinato de una de ellas, cometió otra agresión sexual, aunque no pudo consumarla.
La doble suerte de un agresor
El acusado llega al juicio acompañado por dos agentes de policía./ALFREDO IGLESIAS
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LA SENTENCIA
El agresor: R. J. J. está acusado de agredir sexualmente a una mujer en Logroño en el 2006. En 1993, había sido condenado a 45 años de cárcel por violar a otras dos mujeres e intentar matar a una de ellas.

La condena: Tres años de cárcel, de los que ya ha cumplido 18 meses en prisión preventiva, 7.000 euros de indemnización a la víctima y una orden de alejamiento de La Rioja durante cinco años.

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Éste último fue el caso juzgado ayer por la Audiencia Provincial, que condenó al violador a tres años de prisión después de que el fiscal y la defensa llegaran a un acuerdo y rebajaran la petición de la acusación, que se elevaba a nueve. La Ley del Menor del 2000, que se aplica con efectos retroactivos si beneficia al agresor, salvó otra vez al acusado. Como sus primeros delitos fueron cometidos cuando aún era menor de edad (17 años), la Ley del Menor borró de su expediente los antecedentes penales. Y al carecer de historial delictivo a efectos penales, el fiscal no pudo alegar el agravante de la reincidencia y tuvo que conformarse con una pena más leve que la propuesta en primer lugar.

Pero es posible que el agresor no pase los tres próximos años en la cárcel. Como ya ha cumplido 18 meses en prisión preventiva, R. J. J. sólo tendría que estar, teóricamente, otros 18 entre rejas. Pero por buena conducta podría salir cuando cumpliera las tres cuartas partes de la pena, es decir, dentro de sólo nueve meses.

Los hechos juzgados ayer se remontan al 28 de febrero del 2006. Aquella noche, a las 23.55 horas, «movido por afán lúbrico», según el fiscal, el condenado se acercó a una mujer que caminaba por la calle Ronda de los Cuarteles de Logroño. La abordó por la espalda, la agarró del cuello y la obligó a caminar hacia el Parque de la Concordia mientras la amenazaba de muerte y la golpeaba con la otra mano. En un momento del forcejeo, la víctima escapó.

No era la primera vez que atacaba a una mujer. El 25 de diciembre de 1991, R. J. J., que entonces tenía 17 años, violó a una joven logroñesa que se dirigía a su casa y le quitó las 2.000 pesetas que llevaba encima. Ese mismo día, siguió su escalada macabra atacando a una chica de 15 años. Le colocó una navaja en el cuello y la llevó a un descampado de Yagüe, donde la violó por primera vez. Después, la forzó a montarse en su moto y la condujo hasta cerca de la vía del tren. Allí, abusó otra vez de ella y la acuchilló por todo el cuerpo. Cuando pensó que estaba muerta, quemó la moto para destruir pruebas y se marchó del lugar. Pero la joven no falleció.

Por el primer caso, fue condenado a 20 años de cárcel. Por el segundo, a 45. Pero en el 2005, R. J. J. ya estaba en libertad. Sólo un año después, atacó a la mujer de Ronda de los Cuarteles. Dentro de nueve meses, puede que esté otra vez en la calle.

 
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