- ¿Qué te llevó con tan sólo catorce años a dejar China?
- Sobre todo el querer estar con mi familia. Mis padres hacía tiempo que vivían en Calahorra y yo les echaba de menos.
- ¿Cómo ha resultado este tiempo?
- Ahora estoy muy bien, pero al principio fue muy duro. Sobre todo cuando iba al colegio. Los primeros días me resultaba muy difícil entender a los profesores, aunque fue fácil aprender el español. Luego me dí cuenta de que lo que explicaban ya lo sabía. En mi país llevaba un nivel mucho más alto. De todas formas, en clase tenía problemas con los compañeros.
- ¿Ha mejorado la situación?
- Estoy más contenta. Ahora trabajo con mis padres en la tienda de zapatos y el bazar que tienen.
- ¿Quizá la relación con tus compañeros te condicionó a abandonar el colegio?
- Un poco sí porque no me sentía bien en clase. Tampoco quería estudiar más. En China ya aprendí mucho.
- ¿Cuál es la mayor diferencia que notas respecto a tu país?
- Sobre todo en la calle. Aquí hay menos gente en la calle y a las doce de la noche todos los comercios están ya cerrados. También en la comida porque la de España engorda mucho más.