I BARRIOS I PORTILLEJO-VALDEGASTEA
Un grupo de arquitectos promueve una campaña en favor de las antiguas instalaciones del parque de los Enamorados, que se han comenzado a derribar
Un grupo de arquitectos logroñeses, encabezados por Tania Silvestrini, ha denunciado la destrucción de los depósitos de agua del parque de los Enamorados, «unas piezas de patrimonio de los logroñeses de gran valor de arquitectura industrial». Se trata de unas instalaciones que están sin utilizarse desde hace más de medio siglo que, según los especialistas, podrían servir para recuperarlos dentro de esta zona verde. El parque de los Enamorados, una zona con una extensión superficial de trece hectáreas comprendida entre los barrios de San Lázaro, Valdegastea y Camino Viejo de Fuenmayor, está compuesto por unos 8.000 pinos.
Desde hace unos años, toda el área pide a gritos una remodelación. Los depósitos, que está ubicados en la colina del parque, sirvieron durante muchos años como canal de abastecimiento del agua depurada del Ebro a todos los vecinos de alrededor. Además, otra de las funciones de estas instalaciones era la de mantener en la debida presión el agua procedente del otro río logroñés, el Iregua. En la década de los 60 y 70, era el lugar favorito de los aficionados logroñeses al motocross; años después, sirvió como tradicional escenario a la fiesta del PCE.
Para este colectivo de arquitectos, se trata de un lugar de «ensueño». «Cualquier ciudad quisiera tener un parque de esas características», indica Silvestrini, al tiempo que alaba el juego paisajístico del lugar. Según datos que maneja este grupo de profesionales, los depósitos llevan abandonados unos 60 años, y han servido como patio de juegos de muchas personas que hoy peinan canas.
Arquitectura industrial
En concreto, de los dos depósitos (uno cuadrado y otro redondo), hay uno que ya ha sido pasto de las máquinas. Tiene aproximadamente más de seis metros de profundidad y una gran dimensión.
En el centro de la antigua instalación había una línea de pilares, rectas, en el caso del depósito cuadrado; con círculos concéntricos, en el caso del redondo. Incluso, hay un par de árboles que han crecido dentro del depósito. «Es un espacio muy hermoso de arquitectura industrial», insiste Silvestrini, quien pretende, junto a otros profesionales, salvar de la destrucción estas piezas.