Los vecinos de Galilea esperan intranquilos alguna noticia sobre el autor del crimen, quince días después de que fuese encontrado el cadáver degollado de Antonia
Hace quince días que las vecinas de Galilea supusieron que algo raro pasaba en una de las casas adosadas de la urbanización Enrique Malo cuando tras echarla en falta en la misa dominical comprobaron cómo el perrito que la acompañaba a todas partes no dejaba de ladrar en el domicilio de la víctima. Hace quince días que desde casa de Pilar se telefoneó a la Guardia Civil para que se acercasen al domicilio. Hace quince días que una patrulla de Arnedo, con la orden judicial correspondiente, entraba en el hogar de Antonia y la encontraba degollada. Hace quince días que Pilar, su marido, la alcaldesa de Galilea y el resto de los vecinos respondían a las incesantes preguntas de los periodistas que se acercaban a la zona. Hace quince días que el perrito de Antonia vive en la perrera municipal y que ella ya no pasea por las calles del municipio riojabajeño... y sin embargo nadie sabe nada del culpable.
De momento el caso está bajo secreto de sumario en los juzgados de Calahorra, y la Guardia Civil sigue trabajando en las diferentes líneas de investigación, pero los vecinos aún recuerdan todo lo sucedido.
Concepción Eguizábal, alcaldesa del municipio ha aprovechado el puente para «desconectar un poco del pueblo» y asegura que «la gente no está tranquila a pesar del paso de los días». «Intentas no acordarte del tema, pero es complicado porque estamos pendientes de que alguien nos diga algo», continúa.
Mientras, los vecinos reclaman su derecho a saber algo relacionado con el caso. «Creo que se nos debería informar de cómo va la investigación, porque no estamos tranquilos», reconoce una de las vecinas. Algunos incluso han recibido carta del juzgado de Calahorra para presentarse en sus instalaciones mañana. «Supongo que será por este tema porque la Guardia Civil ya me preguntó si los había visto recientemente la semana pasada», comenta otro vecino en el bar donde se vio por última vez a Antonia. Y es que la vida de Antonia y sobre todo su muerte sigue siendo el tema de conversación de todos los vecinos a pesar de haber pasado ya dos semanas.
Además, según algunos vecinos, en las fiestas de la Juventud, alguna cuadrilla de fuera entró en la casa de la víctima, que todavía tiene el precinto policial. «Serían los mismos que entraron en el centro donde está la biblioteca, rompieron un cristal y vaciaron un extintor», comenta una vecina.