Esta modalidad deportiva no tiene aún nombre definido. Ni se juega con balón ni se mide con cronómetro; se trata, más bien, de una cuestión de estilo, como el patinaje artístico o la natación sincronizada. Los jueces valoramos -por resumir- el cemento armado facial.
Líder hasta ahora era, como les digo, el señor Arias Salgado, exministro de Fomento. El tipo se presentó hace ya ocho años dispuesto a inaugurar las obras de la estación de tren de Logroño, flamante prólogo del soterramiento. Para la ocasión, los convocantes alquilaron una pala mecánica que, mientras estuvieron los fotógrafos, se dedicó a rugir y a menear un poco la tierra. Luego se fue el ministro, se devolvió la pala, la estación quedó como estaba y aquí seguimos los demás, con cara de idiotas.
Pero -y mira que era difícil- al señor Arias Salgado también le ha salido un Hamilton respondón. Como no sé quién es el responsable último, llamémosle Equis o Señor Revuelta, que para eso es el alcalde. Porque hay que tener mucho arte para inaugurar, con fanfarrias, luces, televisiones y discursos, el polideportivo de Lobete justo antes de las elecciones (con sus piscinitas, su pista de hielo, su gimnasio, su todo) para cerrarlo luego durante todo el verano (¿tres meses!) con el fin de hacer «obras de ajuste». Una de dos: o los «ajustes» los harán Pepe Gotera y Otilio o Lobete se inauguró sin estar listo. Y a eso los jueces de estilo le damos por lo menos un 9,95. Enhorabuena.