Ibercaja inició el pasado miércoles un curso de cocina para inmigrantes en el que participan alumnas de tres continentes: Asia, América y Europa
El Aula de Cocina del centro cultural de Ibercaja en Logroño acogió el pasado miércoles la primera de las tres sesiones de un curso de cocina española para inmigrantes. Las profesoras encargadas de impartir las clases son Maite Uribe y Begoña de Pablo que explican que «se trata de un curso sencillo de cocina española, en el que queremos enseñar las nociones básicas», pero «no descartamos ampliar los contenidos, en función de los conocimientos de los alumnos».
La inmensa mayoría de los 20 participantes son mujeres, aunque también hay algún hombre inscrito. En su mayor parte se trata de inmigrantes de nacionalidad rumana, si bien también hay sudamericanas (sobre todo bolivianas) y asiáticas (tailandesas). «Tenemos tres continentes reunidos en torno a nuestro fogón», bromea Uribe.
El menú de la primera clase fue el siguiente: pisto riojano, pollo guisado y flan. Pero más allá de enseñarles la recetas, las profesoras también se proponen indicarles cuál es el correcto uso de los electrodomésticos para hacer «un uso racional y conseguir un ahorro energético y máximo rendimiento». La placa vitrocerámica o el microondas son aparatos desconocidos para muchos de los inmigrantes que llegan a nuestro país.
Camelia Sandu (Rumanía) lleva año y medio en La Rioja. Se ha inscrito en el curso porque «me gusta cocinar y aprender cosas nuevas, y la cocina española me parece deliciosa». «Es un poco difícil, pero -reconoce- me parece más sana que la nuestra, porque se come mucha verdura y, además, los platos españoles son más rápidos de hacer que los rumanos». Sandu trabaja en una casa y «yo me encargo de preparar la comida a los niños según me ha enseñado su madre, pero espero con este curso perfeccionarme y aprender cosas nuevas». En otros casos, se trata de aprender para tener una salida laboral en el sector de la restauración.
De Pablo y Uribe llevan «muchos años» impartiendo clases de cocina, pero ésta es la primera ocasión en la que sus alumnos son inmigrantes. Así que también para ellas este curso es un reto, sobre todo por las dificultades que pueden encontrar con el idioma: «No podemos utilizar términos como pochar, escaldar, rehogar... pero seguro que nos arreglaremos».