«Los expertos recomiendan no dar tratamientos»
Tintxu Ruiz, responsable apícola de la UAGR y la COAG, aboga por la prudencia ante las muertes de abejas que afectan a colmenares
Tintxu Ruiz afincado en El Rasillo y responsable del sector apícola en la UAGR y de la COAG vive con preocupación, pero con cierta dosis de confianza los problemas que tienen las abejas.
- ¿Cuál es la situación de la apicultura en La Rioja?
- Esta campaña no ha habido una especial incidencia de bajas. Sin embargo, respecto a la mortandaz de las abejas, no se sabe lo que está ocurriendo; todavía no hay estudios que certifiquen lo que pasa. Hay zonas donde pueden ser las antenas de móviles, también se apunta el uso de productos contra enfermedades de las abejas como la varroa o contra la nosemosis, los fitosanitarios que se echan en la agricultura, deficiencias en la alimentación del insecto (poca proteína en el polen)...
- ¿Y las investigaciones qué apuntan?
- Hace seis u ocho meses comenzaron unas investigaciones para averiguar las causas que afectan a este ejemplar y dentro de unos meses ya pondrán sacarse las primeras conclusiones, aunque los estudios duran tres años.
- ¿Entonces cómo se debe reaccionar?
- Llevamos varios años con el problema, pero a pesar de lo que se comenta no hay un hilo conductor entre lo que afecta a un colmenar y a otro incluso en el mismo sitio. Pero no hay que hacer tratamientos, ya que no sabemos a qué nos enfrentamos y máxime cuando no han resultado los que se han hecho.
- ¿Es un mal español u ocurre en otros países?
- En noviembre acudimos a un encuentro en Córdoba y el sueco Ingemar Frie (descubridor de la nosema, un parásito) y el inglés Robert Paxton, de la universidad de Belfast, reconocían que los tratamientos palían los síntomas de la nosemosis, pero no eliminan la enfermedad. Por ello recomiendan no darlos, es peligroso e imprudente tratar.
- ¿Cómo está viviendo todo ello el apicultor profesional?
- Llevamos mucho tiempo trabajando para lograr soluciones, somos los primeros interesados en que la abeja esté bien. Aunque alguno ha llegado a perder el 80% de los ejemplares, tampoco hay que ser alarmista.