I SUCESOS I CRIMEN EN GALILEA
Un perro ladraba en Galilea
Los vecinos de la localidad recuerdan que la pareja de la víctima era una persona de un carácter difícil, que protagonizó algún conflicto durante su estancia en el pueblo
Ningún vecino del pueblo daba crédito a lo sucedido aunque algunos ya lo sospechaban antes de que ayer por la mañana llegase la Policía Judicial a Galilea y es que la víctima llevaba varios días sin sacar a pasear a su perro, una actividad que realizaba diariamente y sin ni siquiera subir las persianas de su domicilio, una casa adosada situada en la urbanización Enrique Malo. Los últimos que vieron con vida a la fallecida fueron los dueños de un bar cercano cuando el pasado viernes por la noche ésta se acercó a cargar la batería de su móvil, ya que, según unos vecinos, «hacía varios días que le habían cortado la luz».
Pilar y Lorena, dos vecinas de la fallecida, explicaban ayer que empezaron a temer que algo malo había sucedido el domingo por la mañana, cuando notaron que la víctima no acudió a misa. Además, otros vecinos aseguraron haber oído algunos ruidos la noche anterior. La extrañeza se fue apoderando del vecindario, que reaccionó el lunes por la tarde, cuando se dio aviso a la Guardia Civil. «Nos inquietaron los ladridos del perro», reconocían las vecinas. Ese mismo día se personó una patrulla de Arnedo que, ante el silencio en el domicilio y sin la autorización de un juez para abrir la casa, esperaron hasta la mañana de ayer para volverse a personar en la urbanización del municipio. Ya con la orden judicial en la mano, los agentes entraron en el domicilio, donde encontraron a la fallecida con visibles signos de violencia, según ha podido confirmar Diario LA RIOJA.
La víctima llevaba viviendo en la localidad desde otoño cuando su compañero fue contratado por un vecino de la ciudad para ejercer las labores de pastor. Durante las Navidades, la hija del sospechoso, fruto de un matrimonio anterior, pasó unos días con la pareja hasta que su madre la reclamó amenazándole incluso con llevarle a la cárcel. Fue en febrero cuando un ganadero de la localidad decidió despedir al compañero de la fallecida, por sus continuos conflictos personales; desde entonces nadie ha vuelto a verle por Galilea. Sin embargo, ella seguía viviendo en la localidad aunque nadie sabe de qué vivía puesto que no trabajaba.
La mujer apenas tenía vida social en Galilea y pocas personas conocían su nombre. No obstante, los vecinos del pueblo que este fin de semana celebran sus fiestas de la juventud se están planteando suspenderlas.