Viernes, 25 de mayo de 2007
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REGIÓN

UN DÍA CON MIGUEL GONZÁLEZ DE LEGARRA CANDIDATO DEL PARTIDO RIOJANO AL GOBIERNO DE LA RIOJA
La dura carrera por la tierra
El candidato regionalista compagina sus compromisos electorales con la organización de la campaña
Se enorgullece de dirigir un partido que es «el único de aquí», algo de lo que presume y que lleva como bandera de la campaña y en su vida. De naturaleza tímida, el parlamentario y candidato del Partido Riojano a la Presidencia del Gobierno de La Rioja, Miguel González de Legarra, se apasiona cuando habla de su tierra. Sus vivos ojos pardos delatan el entusiasmo por su proyecto, aunque el cansancio de la campaña se intuye en el rostro. Son muchos días sin relax.
La dura carrera por la tierra
Colgado del móvil, un instrumento de trabajo básico en campaña, Legarra se mantiene al día. /A. IGLESIAS
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CUESTIONARIO
Un libro: La biografía sobre Napoleón de Max Gallo.

Una película: 'La fiera de mi niña', con Katherine Hepburn y Cary Grant.

Comida/bebida: Huevos fritos con patatas. Un vino de Rioja.

Deporte y equipo: Patinaje. El Club Deportivo Logroñés.

Lugar de vacaciones: Cualquiera con buenos amigos.

De ser presidente del Gobierno... Juraría el cargo (risas).

Político admirado: Luis Javier Rodríguez Moroy.

Político menos apreciado: Humm.... Pedro Sanz.

Aficiones: Fotografía.

Una palabra: Leal.

Contra el terrorismo: Diálogo.

Ceder o enfrentarse: Ceder principalmente.

Qué es La Rioja: Una comunidad clave para la configuración de España.

Qué es España: Un país diverso, mi patria.

Posesiones materiales: Un piso hipotecado en Bretón de los Herreros, y un Chevrolet Epica.

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Desde las 9 de la mañana y hasta la medianoche -hay días que más tarde-, González de Legarra no descansa un momento: «No me lo permito porque, cuando me siento me entra cargo de conciencia: 'Tengo que hacer esto, lo otro está sin preparar...', y te vuelves loco». A primera hora, ya embutido en el traje, Legarra se encierra en su despacho de la sede: «Aprovecho para leer la prensa o tomarme un café antes de que lleguen los compañeros porque a partir de entonces el barullo no cesa». Es el único rato de calma. Previo a la tempestad.

Una reunión en el partido sirve para marcar prioridades, solventar las dificultades y organizar las tareas: «Todo lo hacemos nosotros: hinchar los globos, atar los carteles, preparar la propaganda... y es costoso porque no tenemos agencia de publicidad ni asesores de imagen como otros». Media docena de personas conforman el equipo de campaña del PR, con lo que el trabajo es enorme y «a veces nos pilla el toro», afirma divertido. Confiesa que, en ocasiones, envidia la maquinaria electoral de los grandes partidos porque, a su juicio, «parece que lo tienen todo muy planificado». Pero al instante se retracta y explica: «Aquí, todo es más cercano. No nos aleja de los problemas reales de los ciudadanos». «Esa proximidad y la constante relación con los del partido es lo mejor», subraya.

Con paso firme, se encamina a la rueda de prensa (10.30 horas). Un veloz pero conciso repaso de las propuestas con los periodistas y, casi corriendo, a la furgoneta o al '4L'. Al volante espera hoy Miguel Gómez Ijalba (candidato al Ayuntamiento de Logroño), que le apresura: «Ángel (Varea) está (en rueda de prensa) a las 11 en Las Gaunas; date prisa o no llegamos». Con la megafonía a todo trapo, Ijalba bromea con su arriesgada conducción. Mientras, un reflexivo Legarra observa desde el asiento de atrás cómo se giran los peatones al paso del 'convoy' y comenta: «La gente nos acoge bien; no está saturada de la campaña, lo estamos más los propios políticos y los periodistas».

Almuerzo sin sosiego

Otra carrera en Las Gaunas, posado fotográfico y de nuevo al vehículo parlante que le llevará al chamizo para preparar los actos de la tarde. El tiempo transcurre y no hay sosiego. A la hora de comer, casi siempre tira de bocadillo. «Me mantengo con 'bocatas' -o excepcionalmente, con menús del día- para comer, para cenar y casi para desayunar», ríe. «No es que cocine mal», se defiende, «es que muchos días me dan las 4 de la tarde y no he comido».

Con la digestión a medias, hoy toca recorrer Nájera y su entorno con la caravana. Y sin tregua, el mitin. «Me preparo las líneas generales y llego con el tiempo justo», dice. La vuelta a casa roza la medianoche. Y eso da que pensar. Medita González de Legarra que lo más duro del periodo de campaña es que no puede dedicar el tiempo que quisiera a la familia y los amigos, «lo más importante» para él. Sabe que le apoyan ciegamente, pero no les mezcla con su vida pública. «Jamás he pedido el voto a mi familia o amigos. Si votan al PR, lo harán libremente», asevera. «Aunque... supongo que sí lo harán», dice con un guiño.

 
Vocento

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