Jueves, 24 de mayo de 2007
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Rodríguez Zapatero pide que se castiguen las palabras de Aznar «votando masivamente»
Mariano Rajoy se suma a las declaraciones del ex jefe del Ejecutivo y pide el voto para «derrotar a ETA»
«Cada vez pienso más que los ex presidentes somos como jarrones chinos grandes en departamentos pequeños; así que cada vez estorbamos más en los sitios», afirmó ayer Felipe González.
Rodríguez Zapatero pide que se castiguen las palabras de Aznar «votando masivamente»
Aznar, en el centro, con simpatizantes del PP en Calatayud. / JAVIER CEBOLLADA-EFE
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Y es que su colega José María Aznar se llevó de calle la decimotercera jornada de campaña electoral tras sus declaraciones de anoche en Calatayud, tanto por haber asegurado que cada voto que no vaya a su partido «será un voto para que ETA esté en las instituciones» como por acusar a Zapatero de querer repetir un esquema político que llevó «a lo peor de nuestra historia hace setenta años».

El propio Felipe González calificó de «monstruosidad» esas declaraciones, que calificó de «absolutamente impropias», y a él se sumaron voces críticas de casi todo el espectro político, salvo lógicamente del PP.

A Aznar, le llegaron a recomendar que se haga «rápidamente un reconocimiento médico» -Carmen Calvo, ministra de Cultura- y sus declaraciones fueron relacionadas por alguno con el vino que se produce en el lugar donde las hizo -Mariano Fernández Bermejo, ministro de Justicia-.

Fernández Bermejo, al ser preguntado por las declaraciones del ex presidente, se interesó a su vez por saber si las había formulado en la Ribera del Duero y, al ser informado de que Aznar había hablado en Calatayud, dijo: «hay también una denominación de origen por allí... 'Baltasar Gracián' es el nombre del vino, muy bueno».

Oficialmente varios dirigentes socialistas llegaron a la conclusión de que en el PP deben andar «muy desesperados» para recurrir al ex presidente del Gobierno y sus «barbaridades», según el secretario de Organización del PSOE, José Blanco.

«Cada vez tiene menos estatura política»

«Cada vez tiene menos estatura política», dijo de Aznar otro 'ex' como José Bono, quien lamentó que el presidente de honor del PP añada malos sentimientos a la convivencia entre españoles, al contrario que Zapatero, «que quiere -aseguró- que el país sea una comunidad de buenos sentimientos».

El presidente del Gobierno, de quien Bono hacía tan beatífica descripción, pidió en Zaragoza a los «millones de españoles que se hayan podido sentir ofendidos» por las palabras de Aznar que le respondan votando masivamente «por la convivencia y no por la crispación».

Las palabras de Aznar sirvieron uno a uno a los tres oradores del acto -el alcalde de la ciudad, Juan Alberto Belloch; el presidente de la comunidad, Marcelino Iglesias y el propio Rodríguez Zapatero- para dar fuerza a su llamada a la movilización masiva, el mensaje del último tramo de campaña. Todos con el mismo argumento. «¿Hay insulto mayor que el que nos hagan cómplices de los terroristas? ¿De los que asesinaron a Jiménez Abad? -preguntó Iglesias- Nos ha dolido, pero vamos a responder desde la serenidad».

Llamazares y el franquismo

También estuvieron especialmente duros desde IU con Aznar y con el PP en general, ya que su coordinador general, Gaspar Llamazares, aseguró que «franquista es poner catastrofismo en la realidad y franquismo es presentarse como la única salida patriótica frente a la antipatria que representa el resto de los españoles».

Otra frase: «La peor labor que hace un político cuando se retira de la vida activa, la peor representación que hace en esta obra de teatro es no saber hacer el mutis por el foro», dijo el presidente de Navarra, Miguel Sanz.

Pero no hablaba de Aznar sino del otro «jarrón chino», Felipe González, quien anoche criticó que PP y UPN utilicen Navarra «como arma arrojadiza».

No obstante, Sanz dejó claro que su afirmación «vale para Felipe González y vale para otros políticos», y dejó otra «perlita» para esta campaña al afirmar, «sin ninguna duda», que los socialistas han permitido la presentación de candidaturas de ANV en unas circunscripciones sí y en otras no, en función de dónde era conveniente cada cosa para la estrategia electoral del PSOE.

En general, los dirigentes del PP arroparon a Aznar y, así, Ana Botella, concejala del Ayuntamiento de Madrid y esposa del ex presidente, consideró «comprensibles» sus declaraciones y «sobredimensionadas» las críticas.

También el portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana, criticó lo que llamó «fijación enfermiza» del PSOE con el ex presidente del Gobierno y añadió que ésta responde a que «no pueden digerir» los éxitos de sus ocho años de gestión.

«Yo pido el voto para defender la libertad y por la derrota de ETA, también para que mejoren las ciudades, pero sobre todo para defender la libertad y por la derrota de ETA», dijo Mariano Rajoy, que no se refirió directamente a las declaraciones de Aznar, pero que sí coincidió con él en pedir el voto al PP para acabar con ETA.

En Vitoria, Rajoy, que fue recibido con un 'aurresku', ofreció dos condiciones necesarias para acabar con la presencia de los herederos de Batasuna en estos comicios y, a largo plazo, llevar la paz a Euskadi. La primera premisa es que Zapatero abandone «la negociación con ETA»; la segunda, el regreso al Pacto de las Libertades y contra el Terrorismo.

Rajoy insistió en que las negociaciones con terroristas no sirve de nada: «es renunciar a la vida, a la libertad y a los derechos individuales». Un grupo de terroristas, argumentó el líder de la oposición, no lo puede «ganar la batalla» a 40 millones de «personas honradas».

El Partido Popular optó por unos mítines semi cubiertos a pesar de prometer que sus actos iban a ser al aire libre. En Guernica se restringió el acceso y en Vitoria hubo cena con los militantes.

 
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