En su turno de conclusiones, el representante del Ministerio Fiscal optó por introducir una pequeña rebaja respecto a su petición inicial de condena, pasando ésta de los once años de cárcel a nueve y medio. La modificación introducida por el fiscal se debe únicamente a que «hay que tener en cuenta que han pasado ocho años desde que ocurrieron estos hechos». Lo sucedido aquella tarde noche no ofrece sombra de duda para la acusación pública: es una serie de hechos constitutivos de los delitos secuestro y robo con intimidación.
Por su parte, el abogado de defensor solicitó la libre absolución de su cliente. No obstante, presentó al juez un 'plan B' para el caso de que hallara al acusado culpable de los delitos que se le imputan. Así, el letrado de M.M.D. considera que los hechos ocurridos en la casa de campo podrían calificarse, en el peor de los casos, como retención ilegal (nunca secuestro). A este presunto delito y al de robo habría que añadir, según el abogado, las atenuantes de drogadicción y excesiva dilación del proceso, lo que daría como resultado un máximo de año y medio de prisión.