Con Death Proof, Tarantino hace su particular homenaje a las películas más cutres de los 70. El fondo es el de una película de carretera muy lineal y sin la menor complicación. Cuatro amigas, una de ellas una famosa 'dj' de Austin (Texas), se cruzan en un bar de la ruta (el barman es el propio Tarantino) con un especialista cinematográfico con un vehículo preparado que acabará con ellas en un choque frontal en las que salen descuartizadas.
Kurt Russell, caracterizado como el Burt Reynolds de los 70 es el curtido 'especialista', mientras que Rosario Dawson, Vanessa Ferlito, Jordan Ladd, Tracie Thoms, Rose McGowan y Sidney Tamlia Poitier, la guapa hija de Sidney Poitier, son las diferentes chicas.
«Es una historia llena de acción en la que he respetado los personajes típicos de aquellas series Z de los años 70, pero llevándolos a mi terreno», dijo Tarantino.
Basado en un caso real
El tercer largometraje del pintor Julian Schnabel, titulado La escafandra y la mariposa, segunda película en competición de ayer, es una hermosa historia, basada en un caso real, sobre un hombre que tras sufrir una trombosis cerebral y pasar varias semanas en coma, sólo puede mover de su cuerpo uno de los párpados. Producida por Francia y protagonizada por Mattheu Almaric, Emmanuelle Seigner y Marie-Josée Croze, muestra cómo, gracias a una ortofonista, este hombre aprende un lenguaje a base de parpadear, con el que logrará, con la ayuda de su cuidadora, llegar a escribir un libro.
Schnabel apuesta aquí por un tono poético y profundamente humano, y aunque Matheu Almaric no tiene un papel excesivamente largo, es ya un serio rival para Javier Bardem como premio al mejor actor.
La competición tuvo una tercera película, Luz silenciosa, del mexicano Carlos Reygadas (Batalla en el cielo), una larga y lenta película de casi dos horas y media. Situada dentro de una extraña secta, los mamonitas, próxima a los amish, de rígida disciplina religiosa, muestra a un hombre casado que se enamora de otra mujer.
La jornada llevó también a Cannes al director Martin Scorsese que, rodeado de otros colegas como el mexicano Alfonso Cuarón o el chino Won Kar-wai, presentó la World Cinema Foundation, una asociación no lucrativa, creada y presidida por Scorsese, cuya finalidad es salvar el patrimonio fílmico del mundo.