Lunes, 21 de mayo de 2007
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Tranquilidad y orden
Los 'populares' mostraron en Las Gaunas su maquinaria de precisión europea ante un público disciplinado y fiel
La organización define a la derecha. Puntualidad, todos sentaditos a menos cuarto, banderitas repartidas con orden y silencio expectante. Ni Las Ventas ante una faena de José Tomás. Y, al igual que en los toros, hubo paseíllo. Mariano Rajoy, Pedro Sanz y Julio Revuelta saltaron por el corredor de las gradas del polideportivo Las Gaunas, chocando manos, sonriendo y bromeando, como un equipo de baloncesto lavado en agua demasiado caliente.
Tranquilidad y orden
Los líderes populares, con Julio Revuelta y otros candidatos. / F. D.
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Un miembro de la organización tuvo que avisar para que pincharan el 'tará, tará, tarararará', que tanto éxito ha cosechado, para animar a las masas a que menease las banderas azul-naranjas mientras los candidatos llegaban a las primeras filas. Algún tímido grito de 'Pedro presidente' (los 'rojos' son más voceras) y más saludos antes de los discursos. Mejor organización, menos calor, pero también menos gente que para ver al presidente José Luis Rodríguez Zapatero.

Precisamente para ZP fueron dirigidos la mayoría de los mensajes de Rajoy. Incluso llegó a lo más íntimo y doméstico. «¿Dónde están las compres... las promesas, señor presidente?», espetó ante la estupefacción general. Un 'lapsus linguae' que puso al borde del llanto a las jefas de campaña del candidato.

A pesar de las risas, el ambiente general era de calma, como de domingo de misa y vermú, con los espectadores engalanados (algunas como para una boda) y el brillo de deleite en los ojos ante la oratoria de su ídolo. Muchos aplausos en todas las intervenciones y, al finalizar el acto, procesión para saludar a Mariano Rajoy.

Ni en el Rocío se plasma tanto fervor 'popular' (atención al juego de palabras). Caricias, besos, abrazos o sólo un roce en la manga era suficiente. Faltó que alguien le pasara un cupón de los ciegos al candidato a la presidencia para comprobar si de verdad alberga poderes mágicos. Pero es que el PP le tiene mucha ley a su líder.

Después del besamanos, rumbo a Laurel a probar las delicias de la tierra y luego, camino a Pamplona. Estresante vida la del candidato.

 
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