Sobre las plazas reservadas a discapacitados del Hospital San Pedro, que utilizan conductores que no deberían, uno de sus usuarios nos cuenta su truco. Dice que «los que las ocupan, como no tienen conciencia, pues quizá no tengan culpa. La culpa es nuestra, de los discapacitados. Esto es lo que yo hago: Voy a consulta o a ver a alguien. Entonces, les dejo el coche detrás y hasta que no termino con mis gestiones no salgo. Ellos salen con prisas y los encuentras enfadados, pero la próxima vez no lo vuelven a aparcar allí. Es la única solución para que se conciencien».