El Congreso traslada al fiscal una solicitud de un preso de Logroño para revisar su caso
José Luis García está condenado por matar a un compañero de la Guardia Civil en la casa-cuartel bilbaína de La Salve
José Luis García Barrosa, recluso del módulo 9 de la cárcel de Logroño, fue condenado en el año 2003 como autor del asesinato de un compañero de la Guardia Civil ocurrido en la casa-cuartel bilbaína de La Salve. Desde el día de su detención hasta el último minuto del juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Vizcaya el acusado mantuvo que era totalmente inocente. El pasado 24 de abril, según ha podido saber este periódico, la Comisión de Peticiones del Congreso de los Diputados trasladó al Ministerio Fiscal una solicitud para que el caso sea revisado.
En concreto, el Congreso traslada a la Fiscalía la solicitud de «que se investigue la manipulación y falsificación del informe policial y de las pruebas de ADN por las que (García Barrosa) fue condenado a prisión y que las conclusiones de dichas investigaciones sean remitidas a la autoridad judicial competente».
El caso de García Barrosa, también conocido como el caso del asesino de La Salve, causó gran conmoción en todo el país en el otoño del 2001. El cabo Manuel Villa fue hallado muerto el 26 de septiembre de aquel año en su piso de la casa-cuartel bilbaína con un disparo en la cabeza y varios signos más de violencia en su cuerpo. Un mes después, la subdelegación del Gobierno en Vizcaya confirmaba la detención de José Luis García Barrosa, de 38 años, compañero de profesión y amigo de la víctima. Se habló de ajuste de cuentas, de tráfico de drogas, de una trama de corrupción, pero los expertos médicos que estudiaron al detenido concluyeron que era preso de una «epatología esquizofrénica» que le hacía «perder el control» y le provocaba «apasionamientos temporales». La prensa de aquel momento publicó que García Barrosa había matado al cabo Villa porque «consideraba que no era un buen guardia civil».
Un jurado popular le halló culpable de un delito de asesinato con alevosía, y el juez le condenó a 12 años de cárcel tras aplicarle la eximente de alteración psíquica.