La sentencia también obliga a este portugués de 49 años a pagar una multa de 1.170 euros y a indemnizar con 150 euros a una de las mujeres prostituidas, por las lesiones que le ocasionó.
Según el fallo, entre los años 2003 y 2004, el acusado tenía alquilado un piso en el que una mujer colombiana y otra dominicana ejercían la prostitución.
Las mujeres pagaban al proxeneta 25 euros, la mitad de los 50 euros que cobraban por cada servicio, que tenía que realizarse en veinte minutos, y si no, recibían amenazas de muerte e insultos. En octubre de 2004, golpeó a una de las mujeres y le amedrentó con un cuchillo porque se había excedido del tiempo fijado con uno de los clientes.