Como hicieron conmigo, me gustaría poder hablarles de democracia, de libertad, de compromiso... Pero sospecho que no va a poder ser, no, a tenor de lo ocurrido el sábado con las impugnaciones de candidaturas: las de los batasunos en Madrid y el follón montado en La Rioja con la paridad que fija la Ley de Igualdad -la primera en la frente, ¿eh?-
Lo primero es de una incongruencia que asusta, con todo mi respeto al Supremo. O sea, que anula sólo una parte de las listas (la que reclamaron la Fiscalía y la Abogacía del Estado) y el resto, ni tocar. Aunque son partes del mismo todo. Ring, ring... ¿está el Gobierno? Pues qué bien. Sólo a medias, pero los abertzales consiguen burlarse del resto de los españoles. Bárbaro.
Y de lo que nos pilla más cercano: ¿pero cómo carajo aspiran los partidos a que los riojanos se los tomen en serio cuando antes de entrar en campaña ya se están poniendo palos en las ruedas? ¿Hala, todos al Contencioso a meter reclamaciones! Y ahí dejan los regalitos al juez para que sentencie. Qué espectáculo.
Así que espero que mis hijos me acompañen a votar, pero confío en que me hagan pocas preguntas. Las justas; no quiero desilusionarles. Por si acaso, como soy previsora, ya he preparado una estrategia. Les hablaré de las elecciones en Francia, de su histórica participación y de la altura política de los dos rivales. Y me pondré verde de envidia. mjgonzalez@diariolarioja.com