El encuentro en la biblioteca Ronald Reagan, en Simi Valley (California), sirvió para reunir por primera vez al elenco de aspirantes republicanos y para comprobar que Ronald Reagan continúa disfrutando de estatus de súper héroe en este país.
Los candidatos aludieron al 40 presidente de Estados Unidos no menos de quince veces en el debate, y trataron de imbuirse, con desigual éxito, de su espíritu optimista y decididamente conservador. El ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani se abrazó a Bush, y dijo algo que rechinaría en otro contexto: «La historia recordará a Bush por las reacciones que tuvo» el presidente tras los atentados terroristas del 11 de septiembre. Giuliani, líder de las encuestas, dijo que «debemos tomar prestado de Reagan su gran optimismo y esperanza». Los diezpostulantes revolotearon en torno a Irak y la necesidad de frenar los pies a Irán y, en mayor o menor medida, justificaron las acciones de Bush en política exterior.