Con una puntualidad inglesa, comenzó la celebración del Día de la Unidad que coincide con los hechos que desencadenaron el inicio de la Guerra de la Independencia. Tras la incorporación del estandarte, el coronel jefe del Regimiento y comandante militar de La Rioja, Ernesto Serrano Plaza, pasó revista de la escuadra de batidores, la banda y la batería de honores, compuesta por tres secciones del RAAA.
Poco después el capitán más antiguo del Regimiento, José Antonio de Pérez Madorrán, fue el encargado de hacer los honores en el repaso de lo sucedido en la corte de Carlos IV, su primer ministro Godoy, la entrada de las tropas francesas de Napoleón y sobre todo el levantamiento del pueblo de Madrid, liderado por Velarde y Daoiz. De los héroes, el capitán quiso resaltar «su coraje y patriotismo frente a la invasión».
Los 'vivas' a España, al Rey y a la Artillería dieron paso al juramento de fidelidad a la Bandera Nacional o a su renovación, dependiendo de los casos, de diecisiete civiles riojanos. Encabezados por el consejero de Hacienda y Empleo, Juan José Muñoz, la Defensora del Pueblo, María Bueyo Díaz, y la alcaldesa de Clavijo, Encarnación Albelda, fueron pasando el resto de participantes: Jesús Balda, Pedro J. Ona, Adolfo Soto, Ricardo Alonso, Ángeles Solloa, Ángel Cordón, Alfredo Andrés, Alfredo Ardanza, Luis Pinillos, Agustín Revoiro, Santiago Coello, María del Carmen Coello, Ramón Galán y Roberto Queral.
El homenaje a los caídos, la entonación de 'La muerte no es el final', el responso, la oración, la 'salva de fogueo', el himno de artillería, el desfile militar y un vino español sellaron un acto ya tradicional impregnado de rojo y gualda.