El escrito del fiscal apunta que el acusado, J.J.A.M., contaba con una sentencia firme, de junio del 2005, con orden de alejamiento e incomunicación por dos años sobre su ex pareja. Sin embargo, indica que «el acusado, cada vez que se la encontraba y, según tuviera el día, o la insultaba llamándola 'puta, guarra', o la piropeaba». También comenzó a mandarle mensajes en el móvil con frases obscenas.
En su escrito, la acusación contabiliza hasta 44 mensajes entre el 18 y el 31 de agosto del año pasado, 20 de ellos en un solo día. Además, el acusado llegó a aproximarse a la mujer un día que la vio mientras ambos circulaban cada uno en su coche, y la siguió. En un momento dado, la obligó a parar cruzando su vehículo y le dejó enganchada en el limpiaparabrisas una sentencia judicial que afectaba a ambos. Días más tarde realizó de nuevo la misma maniobra y, más adelante, al verla en el interior de una tienda de ropa, entró chillando y amenazándola.