Paseando por Gran Vía, a la altura del osito fucsia que se remoja en la fuente de la plaza salón, me topé de bruces con un tipo alto y desgarbado, de poblado bigote, lentes semi-ahumadas años 80, traje raído de inconmensurables solapas y una camisa amarilla que dañaba las pupilas. Desde luego, no pasaba inadvertido entre los atónitos logroñeses. Blandía, cual reporter Tribulete, una banderita de La Rioja y, en la otra mano, un micrófono de la Kazajistani TV, con la leyenda en cirílico. No había dudas, se trataba de Borat (1), el segundo periodista más famoso de Kazajistán.
Tras su triunfal -aunque un pelín surrealista- periplo por Estados Unidos y Europa, Borat Sagdiyev -su nombre completo- había leído en larioja.com que Logroño contaba con una de las obras de ingeniería más importantes del planeta. Y lo decía nada menos que un ex ministro de Fomento español. Por eso, sabedor de que Alma-Ata, la capital kazaja, necesita un espejo en el que mirarse, sobre todo en la disciplina de las infraestructuras, había viajado a La Rioja.
Pese a la infernal contaminación acústica que ametrallaba la Gran Vía, y gracias a un 'chispas' ucraniano que esperaba el autobús, Borat confesó su perplejidad. Comprobó que los entrevistados o bien eran fervientes defensores del proyecto o, por contra, furibundos detractores. Sin término medio.
También mostraba su extrañeza por el aburrido color ce-mento que inundaba la Gran Vía, sin apenas jardines ni árboles, un trazado impersonal y monocorde que mucho le recordaba a las ciudades de su país natal, cuando aún formaba piña con la antigua Unión Soviética.
Cabizbajo y cuasi deprimido, Borat Sagdiyev optó por abandonar Logroño sin despedirse tan siquiera de las gominolas.
(1) Borat es un personaje ficticio de la televisión británica interpretado por el humorista inglés Sacha Baron Cohen. La película Borat cosechó un gran éxito de taquilla. mizquierdo@diariolarioja.com