Sábado, 21 de abril de 2007
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Recuerdos de guerra
Con Fraser, viuda de un voluntario de las Brigadas Internacionales, recuerda en Logroño la Guerra Civil, «un conflicto duro que nos involucraba a todos los europeos»
Han pasado casi setenta años desde que terminó la Guerra Civil española pero en la mente de muchas personas sigue el recuerdo de esos tres años de lucha e indiferencia. En el recuerdo de españoles, pero también de muchos extranjeros que no dudaron en defender sus ideas y venir a España a luchar en el bando republicano con las Brigadas Internacionales. De ellos, más de 9.000 murieron en el frente, pero otros se salvaron y pudieron contar su experiencia en otros países. Es el caso de Harry Fraser, un oficinista londinense que falleció hace ocho años. Su mujer, Con Fraser, su hija Pauline y su nieto Kevin Rafferty, participaron recientemente en el homenaje a los caídos en la Guerra Civil en el cementerio de La Barranca de Lardero y recuerdan las historias contadas por Harry. Batallas de guerra, conflictos de verdad.
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«Recuerdo sus ganas por defender sus ideas y dejar todo en Inglaterra. Llegar fue muy difícil, desde el entrenamiento en las fuerzas aéreas para aprender a luchar, hasta el viaje. Harry y sus tres compañeros cruzaron los Pirineos a pie, de noche y a partir de ahí comenzó la vida en guerra», recuerda su mujer sobre los comienzos de la aventura.

Hambre, frío, calor, disparos, muertes de compañeros. La guerra es difícil y así se lo decía Harry a su hija: «Recuerdo oír decir a mi padre: 'Una guerra es una putada'. Muchísimo frío en invierno, un calor asfixiante en el sur y además, ¿sólo comíamos alubias!». Pero la pérdida de compañeros era lo más complicado de asimilar para los combatientes.

«La fotografía de Robert Capa era la cruda realidad, según decía mi padre. Un día de batalla en una inmensa llanura de Teruel corrían para salvar los disparos del bando rebelde y al girar la cabeza vio a uno de sus compañeros como el miliciano de Capa. Con los brazos extendidos, cayendo al suelo tras recibir un disparo en la cabeza», recuerda Pauline.

Harry participó en la batalla del Ebro, en Belchite y en Teruel. Para muchos, la Guerra Civil española era una campo de pruebas para preparar un conflicto aún mayor, la Segunda Guerra Mundial, y esta era la idea que, en general, tenían los ciudadanos de otros países. «La gente consideraba esta guerra la preliminar a una mayor, así que las Brigadas Internacionales se apoyaban. Era una forma de impedir que el fascismo se extendiera, una guerra civil que suponía consecuencias para todos los países de Europa y, en cierta medida, todos estábamos involucrados», opina Con Fraser.

Suerte en el frente

Al ver los recuentos, al recordar en cada homenaje recibido a las miles de personas muertas, Con se da cuenta de la gran suerte que tuvo su marido. Sólo una infección en la pierna le alejó del frente unos días, pero ni disparos, ni cicatrices de guerra llenaban su cuerpo.

«Fue muy afortunado y lo sabía, sus compañeros murieron. Estuvo en un frente con ametralladoras pero volvió como se había ido y, aunque se marchó sin avisar a sus superiores, fue recibido como un héroe. En Inglaterra fue distinto a otros países donde los voluntarios fueron perseguidos. Fue reconocido como una persona fuerte que defendió sus ideas con valentía», comenta Con.

Tras la guerra, Harry trabajó en nuevas tecnologías en las Fuerzas Aéreas, perteneció al Partido Comunista y participó en varios homenajes. «En España les ofrecieron a los voluntarios la posibilidad de obtener la nacionalidad pero no lo hizo, hubiera tenido problema para cobrar la jubilación, pero es un signo de reconocimiento y se agradece», opina su mujer.

La familia de Harry nunca se ha aburrido de oírle hablar de España, de su experiencia, incluso su mujer llegó a tener celos: «Tanto hablar del país, ¿llegué a estar celosa! ¿Ya pensaba que tenía una mujer aquí!», comenta en Logroño entre risas. «He estado tres o cuatro veces visitando España para acudir a algún homenaje o para algún acto oficial. Me lo había imaginado muy diferente, también me lo había descrito en tiempos de guerra y la cosa cambia bastante, pero me gusta », se despide Con.

 
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