Los hechos probados sucedieron en Haro entre los meses de enero y mayo del año 2005. La joven (S. J. G., de 24 años de edad en aquella época) fue sustrayendo en diferentes fechas correspondencia bancaria y facturas que recibían los vecinos de un portal situado en la calle La Vega. Una vez abierta obtenía los datos personales y números de cuenta que necesitaba para, desde su terminal de telefonía móvil con tarjeta prepago, llamar a su compañía y solicitar una tarjeta postpago.
Con este método, en enero del 2005, obtuvo los datos de la primera de sus víctimas: una mujer que al recibir estupefacta una factura por importe de 303,79 euros correspondiente a llamadas efectuadas entre el 18 de enero y el 17 de febrero contactó con su compañía para dar de baja el número de teléfono que ella no había contratado.
En febrero, por el mismo procedimiento, la acusada dio de alta otro número de teléfono a nombre de otra víctima del mismo inmueble. En este caso sólo realizó llamadas entre los días 8 y 9, por un importe de 16,71 euros.
Poco tiempo más tarde eligió a una nueva víctima. Cargándole las llamadas realizadas entre el 14 de febrero y y 8 de marzo. La perjudicada recibió tres facturas: una por importe de 234,97 euros, otra de 232,24 euros y otra de 238,39 euros.
La cuarta y última estafada recibió la factura de las llamadas realizadas por la acusada entre el 22 de abril y el 8 de mayo, por un importe de 120,72 euros.
La Policía logro detener a la joven, sin antecedentes penales, y la puso a disposición del Juzgado de Instrucción número 1 de Haro, que comenzó a instruir las diligencias del caso. El juicio se celebró en Logroño el mes pasado, y la acusada confesó en él ser culpable de los delitos que se le imputaban.