Encontrado el cadáver de un vecino de Calahorra desaparecido hace 5 meses
El cuerpo de José Ignacio Martínez Olivan, de 48 años, fue hallado por otro ciudadano calagurritano en una zona del polígono del Sorbán
Después de cinco meses sin conocer ninguna pista sobre su paradero, el domingo fue hallado el cadáver de José Ignacio Martínez Oliván, un vecino de Calahorra de 48 años, desaparecido en octubre del 2006 en la capital riojabajeña. Fue otro ciudadano calagurritano quien sobre las doce del mediodía encontró el cuerpo, mientras recogía caracoles, en una zona del polígono del Sorbán, cercana al Hospital Fundación de Calahorra y a una conocida empresa de carrocerías.
Según las informaciones que manejan familiares cercanos, al parecer pudo fallecer de «un golpe en la nuca tras una caída, ya que tenía dos vértebras fracturadas». No obstante, la familia se mantiene a la espera de conocer los resultados definitivos de la autopsia. Por otro lado, fuentes de la Guardia Civil consultadas por este periódico señalan que el cuerpo apareció en un estado de avanzada descomposición. En principio se ha abierto la correspondiente investigación sobre el caso.
«Duro palo»
José Ignacio Martínez Oliván desapareció en la madrugada del 26 al 27 de octubre del año pasado. Desde entonces su círculo más íntimo no ha dejado de buscar señales sobre su paradero. Tras interminables meses de búsquedas, en los que se han organizado incluso batidas por los alrededores de Calahorra, la familia se muestra desconsolada por lo sucedido, «sobre todo porque ya estuvimos mirando el lugar en donde ha aparecido con la Guardia Civil y no vimos nada», lamenta una de sus hermanas. La esperanza por reencontrarse con su hermano nunca la había perdido. «Es un palo muy duro del que tendremos que salir adelante, pero por lo menos ahora vamos a saber qué ha pasado», se consuela.
Las últimas noticias que se tenían de él se remontan a la noche de su desaparición, cuando una patrulla de la Guardia Civil lo encontró en un estado de cierta desorientación en la carretera de San Adrián (Navarra). Entonces lo trasladaron en ambulancia hasta el Hospital de Calahorra, pero finalmente no llegó a ingresar puesto que se negó a ello. Él mismo abandonó el centro por su propio pie. A partir de aquí, nada más se supo hasta el pasado domingo.
José Ignacio estaba separado y padecía crisis de ansiedad desde hacía un tiempo. Actualmente compartía domicilio con un hermano, quien lo vio por última vez la noche anterior a la de su desaparición, en su casa.