El Alfaro consigue una importante victoria con dos testarazos de Javi Tres y Diego Ruiz Tras la victoria del Valladolid B el pasado jueves, los tres puntos ante el filial rojiblanco eran casi obligados, y el Alfaro cumplió con creces su objetivo. Dos acciones de estrategia, con sendos cabezazos, el primero de Javi Tres y el segundo de Diego Ruiz, hicieron posible una segunda victoria de la temporada lejos de La Molineta. Un triunfo muy merecido que tuvo en el orden y en la sensación de conjunto serio que permitió a los de Bronte superar con amplitud a un rival que apenas le puso resistencia.  Diego Ruiz intenta el pase, obstaculizado por un jugador del filial del Athletic. / G.S. | | Imprimir Enviar | | | ATHLETIC B 0 - ALFARO 2 | Alcalde, Gago, Larreategi, Bergara, Carracedo, Etxeita, Susaeta,, Olondo, Arroyo, Beñat, Álex García (Iñaki García, min. 46) (Salcedo, min. 46) (Rubio, min. 46)
Íñigo, Javi Tres, Javi Jiménez, Eransus, Joseba, Gorka, Txiki, Yanguas, Sola, Diego Ruiz, Bobadilla (Susi, min. 86) (Alberto, min. 79) (Palacios, min.77)
GOLES: 0-1 m. 23: Javi Tres; 0-2 m.52: Diego Ruiz.
ÁRBITRO: Ortín Salvador, colegio aragonés. Amonestó a los locales Bergara, Susaeta; y a los visitantes Joseba, Eransus.
INCIDENCIAS: Instalaciones Deportivas de Lezama, ante cerca de 1.000 espectadores. | | |
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El Alfaro, con un esquema 4-4-2, aunque permeable debido a la posición de Diego Ruiz, dejó la iniciativa al rival en los primeros minutos, aunque pronto quiso mostrar la peligrosidad de sus atacantes. Diego Ruiz lo intentó con rapidez con un centro chut al que, por escasos centímetros, no llegó el delantero centro Sola en al primer aviso visitante.
El partido se niveló con rapidez en la parcela medular y el toma y daca inicial se convirtió en un equilibrio de fuerzas sin apenas ocasiones reseñables. El filial roji-blanco ponía algo más de empuje y acumuló aproximaciones peligrosas en el borde del área, pero era en esa zona del campo donde morían todas sus acciones al carecer de la claridad suficiente para poner en apuros al cancerbero Íñigo, que apenas tenía trabajo.
Con esta dinámica de juego, con un Alfaro muy presionante en el centro del terreno de juego, una acción a balón parado hizo posible el gol riojano. Gorka supo botar con picardía una falta lejana, y allí el defensa Javi Tres, poderoso en el salto, y adelantándose a todos sus rivales, tal y como hiciera en el partido de ida, anotó el primero al peinar de cabeza al fondo de las mallas.
El 0-1 insufló mayor confianza a los de Patxi Bronte que, hasta entonces, habían demostrado gran solidez en el aspecto defensivo a diferencia de otros partidos, lejos de la Molineta. Sobre todo, estuvo muy acertado a la hora de cerrar las bandas y así el principal peligro del equipo local era inutilizado con acierto para dejar así al contrincante sin ideas.
Las buenas ayudas de los centrocampistas resultaban efectivas en tareas de contención y así, sin espacios, su juego era demasiado previsible y fácil para la zaga riojana. El delantero, que a veces es también media punta, reflejaba el espíritu del Alfaro. Ponía la velocidad y la pausa cuando era necesario marcaba el ritmo que más convenía y presionaba la salida del cuero de la defensa vasca.
Cerca del descanso, una nueva acción de estrategia estuvo a punto de permitir al Alfaro un segundo gol, pero Sola se quedó sin opciones para aumentar la renta. El técnico local, Luis de la Fuente, lo veía muy negro, y así en el descanso hizo los tres cambios reglamentarios. Pero nada más. El Alfaro seguía mostrándose muy superior y pronto fue acumulando ocasiones. El delantero centro, y también Txiki, merodearon el gol en el preludio de la que sería la segunda alegría visitante de la tarde.
Curiosamente, al saque del primer córner, Diego Ruiz conectó otro testarazo perfecto en el primer palo tras la asistencia de Gorka para abrir definitivamente la distancia y la consolidación de un extraordinario resultado. A partir de entonces, los de Patxi Bronte bajaron en cierta manera el ritmo, no así la intensidad, para seguir maniatando a un rival que no dio señales de vida en todo el partido.
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