Los guardas forestales riojanos saltaron a la primera plana cuando a finales del año pasado anunciaron su decisión de sumarse a la moda de destaparse en un almanaque. Ni ellos mismos creyeron mucho en el éxito de su idea, pero lo cierto es que en pocos días agotaron los 2.000 ejemplares editados. El resultado ha sido una recaudación bruta de 5.643 euros, convertidos en 3.213 euros tras descontar gastos. Ayer, el presidente de Unicef-Rioja, Francisco Javier González, les agradeció esta aportación, «que nos va a venir muy bien». El organismo internacional tiene en la región 3.200 donantes, «pero es una cifra mejorable», señaló.
Nuevas sorpresas
«Volveremos a sorprender en las próximas semanas», señalaba un entusiasta José Antonio Izquierdo, presidente de la Asociación Profesional de Agentes Forestales de La Rioja (APAFOR), que ayer se mostraba muy satisfecho con lo logrado con el calendario pese a que él nunca estuvo muy de acuerdo con una idea tan atrevida. Ahora admite el éxito, aunque se mantiene firme en que nunca se desnudará, ni para una buena causa como ésta. «Era mejor que salieran los jovencitos que no un abuelete como yo», dice, aunque no ha cumplido todavía los cincuenta.
Él no cree que sus chicos hayan dado una imagen de «agentes cachas» como cabría esperar, sino más bien de «chicos atrevidos y un poco brutotes», aunque posiblemente él no conozca toda la verdad, porque Orlando Faulín, soltero, no ha dejado de recibir mensajes de más de una admiradora. «Me mandaban 'sms' donde me decían que querían ser un corderito o me insinuaban lo tierno que estaba». Este guarda, de 37 años, es la imagen de mayo, un mes que ilustra rodeado de ovejas y con un corderito entre brazos. La pose, a parte de mucho cachondeo, le ha valido más de una broma, pero a él le da igual porque la causa merecía la pena y «porque soy de los pocos solteros y no importaba lo que pudiera enseñar».
En general, todos ellos han tenido que aguantar mucha guasa, aunque también han contado con la complicidad de amigos y familiares. Jesús María García, cuyo torso desnudo es la imagen de julio, tiene puesto el calendario en la puerta de la cocina de su casa. A su mujer y sus tres hijas les hace gracia verlo ahí colgado, con gesto de matón y con una pistola en el pecho a lo 'James Bond'. «Lo mío no es para tanto, porque se me ve poco, recordaba ayer. Su labor estuvo más en la organización de todo el tinglado. «Fue todo un poco complicado porque hicimos las fotos con bastante prisa, sólo cuatro días antes de Nochebuena. Pero, al final, hemos conseguido nuestro propósito de dar a conocer nuestras revindicaciones sobre la falta de plantilla y los problemas de horario».
Carlos González, la cara de febrero, tuvo presente estas reivindicaciones desde el principio y esto le hizo estar desinhibido en todo momento, «pero es que además a mí me daba igual que se me viera más o menos». «Yo salgo desnudo, tapándome lo justo con un pinito, y levantando al hombro una herramienta de corte y arrastre para combatir incendios», relataba ayer. Confiesa que ni le han salido más novias por esto, ni se ha hecho más famoso, pero se queda con las risas de su madre a costa de verle de semejante guisa.