Según queda probado en la sentencia, la acusada se encontraba en el interior del establecimiento a las dos de la madrugada del pasado 14 de enero cuando, tras tener un incidente en los servicios del local con una chica de 16 años, le lanzó un vaso que le impactó en el hombro. Inmediatamente después le arrojó otro vaso, esta vez desde una distancia de cinco metros, que se estampó contra la cara de la víctima.
La menor sufrió una herida en el pómulo, erosiones en todo el rostro y contusiones en el hombro y el codo izquierdo. Precisó nueve puntos de sutura y le ha quedado como secuela una cicatriz de unos cuatro centímetros de longitud en la cara.
Durante el juicio, la acusación particular había llegado a pedir tres años de cárcel para la joven agresora.