Catedrático de bachillerato y Premio Nacional de Ensayo, José Antonio Marina, autor de diversos libros de filosofía y ensayo, tiene ya prácticamente preparado el texto que a partir de septiembre se impartirá en tercero de la ESO en las comunidades autónomas de Andalucía, Cataluña y Extremadura, es decir en las dos terceras partes del país.
Marina no se explica «si no es por ignorancia» las descalificaciones de la Conferencia Episcopal que consideró que la nueva asignatura favorece el relativismo ético e intenta adoctrinar a los alumnos y llamó a la objeción de conciencia de los centros para no impartir la asignatura. «No soy relativista ético, ni mi libro es en absoluto relativista, es riguroso, serio, exigente para los alumnos y no pretende ningún tipo de adoctrinamiento social», asegura.
La Iglesia sigue pensando que «la moral es monopolio de la religión y que si no tienes religión no tienes moral, rechaza que pueda haber una ética laica y universal, y eso es un disparate, un juicio negativo para todo el mundo. Se están cargando todo el sistema ético en que estamos montados», asegura el filósofo.
Derechos humanos
José Antonio Marina cree que con su libro, que editará S.M., no esta «inventando nada. Se trata del gran proyecto de la humanidad, uno de cuyos puntos importantes es la declaración de los derechos humanos, y éste es el marco de la asignatura». El objetivo es «formar buenos ciudadanos, responsables conscientes de sus deberes y sus obligaciones y con una estructura afectiva e intelectual que les permita enfrentarse con los problemas que van a tener».
Importa insistir -agrega Marina- en que «en un momento de individualismo feroz, los alumnos pertenecen a una urdimbre social, sin la cual no pueden vivir y de la que están recibiendo muchas cosas. Una de las funciones de la asignatura es recuperar la conciencia de que vivimos en una sociedad en la tenemos que interactuar y de la que no podemos prescindir».
José Antonio Marina, a través de su página web, ha puesto en marcha una iniciativa que llama 'Movilización social educativa' y que tiene como lemas: «para educar a un niño hace falta la tribu entera, y es necesaria una buena tribu». «Hasta hace no muchos años -dice el catedrático- las sociedades eran muy homogéneas, había un consenso básico en las cosas y era bastante fácil educar porque todo el mundo empujaba en la misma dirección. Ahora somos sociedades muy heterogéneas, donde no hay consenso de valores y en las que hay gresca por cualquier cosa».
Mensajes contradictorios
Sin embargo «los chicos tienen ahora más posibilidades, y eso es bueno. Reciben muchos más mensajes que nunca, pero más contradictorios y tienen que tomar decisiones sin puntos de referencia. Las familias están muy preocupadas, pero no saben qué decir, el mundo educativo está a la defensiva y la sociedad presiona en cosas que influyen muchísimo en la educación . Se fomenta continuamente el consumo lo que, además, produce un sentimiento de decepción continuada».
«Les estamos intoxicando de comodidad -dice Marina-. Si les estamos diciendo que lo importante es la comodidad ¿cómo les vamos a pedir esfuerzos?».
«Por eso es tan absurdo que al hablar de estas cosas haya alguien que se ponga en contra y digan que la moral es cosa de los padres», considera José Antonio Marina, que además se pregunta «¿cómo dicen que el derecho a educar moralmente a los chicos es cosa de la familia y luego decir que la familia está en crisis y no funciona?, entonces qué ¿les dejamos al aire? Vamos a aprovechar esta posibilidad que tenemos de hablar de estos temas serios en la escuela».