«Una sociedad culta es crítica en todos los estamentos»
El artista riojano más vanguardista y peor conocido en su tierra, quizás también el más internacional, afirma que «el arte es un agente esencial de la civilización y la conciencia humana»
DOMINGO 11 DE MARZO DE 2007 DOMINGO 11 DE MARZO DE 2007 Por el camino de la coherencia. Manuel Saiz (Logroño, 1961) expuso por última vez en La Rioja en 1993; era una colección de esculturas, instalaciones, dibujos y fotografías titulada Conforme a la lógica que ocupó la Sala Amós Salvador dentro de un todavía joven Actual. Ha llovido mucho desde entonces, y hoy Saiz, residente en Londres, se dedica casi exclusivamente al videoarte. Pero la trayectoria de este artista personalísimo, ajeno a tendencias, más preocupado en experimentar con la tecnología para tratar temas contemporáneos, en explorar la esencia del arte, en avanzar en el uso del lenguaje como máxima expresión del ser humano sigue discurriendo 'por el camino de la coherencia', como indicaba el reportaje que este diario le dedicó hace catorce años. Sólo yendo delante, afrontando los riesgos y la soledad, puede uno recorrer su propio camino y descubrir nuevos territorios del conocimiento. Es el caso de Saiz, quizás el artista riojano más vanguardista y peor conocido en su tierra.
- Ha participado recientemente en Arco. Creo que ya tiene más de quince ediciones de experiencia en la feria madrileña. ¿Le sirve para entender las tendencias? ¿Qué opina de la evolución del arte contemporáneo?
- Lo que me resulta interesante de la evolución del arte contemporáneo es la evolución de los artistas que me gustan y que me parece que realizan un trabajo relevante, que llevan un poco más lejos los límites del lenguaje. En las ferias de arte sólo se ven tendencias de mercado, con una relación tangente al interés artístico. En los años 80, como teníamos menos información y Arco no estaba tan normalizada como feria, sí que hubo cosas con las que aprendí de arte. Pero ha pasado mucho tiempo de eso. A veces descubres alguna obra interesante, pero sobre todo porque hace referencia a algo interesante que pasó en otro lugar.
Las ferias, el mercado, son necesarias en el estado actual del arte para comercializar la obra y para poder financiar el trabajo de los artistas. Pero hay otras formas que se están desarrollando y que quizá un día acaben con este tipo de mercado.
- ¿A comienzos del siglo XXI hay que seguir preguntándose qué es el arte? Quizás es precisamente ahora, cuando hay más medios que nunca y, al menos aparentemente, más tolerancia que nunca antes en la historia, cuando es más necesario preguntarse qué es arte.
- Para mí es la pregunta principal de mi trabajo y mis intereses. Todas las obras que hago la contienen. Los artistas que ya la han respondido, implícita o explícitamente, y trabajan a partir de esa respuesta no me interesan y sus obras me parecen vacías. Creo que la pregunta corre paralela con esta otra: ¿qué es el ser humano?
- La siguiente pregunta es: ¿Qué no es arte?
- En la producción y uso de los lenguajes del mundo sólo algunos pocos son inaugurales, existen y se usan por primera vez y definen algo nuevo de nueva manera. Ésos son arte. Todo lo demás no lo es.
- Y ¿quién es el artista? El año pasado, también en Arco, presentó el vídeo Everybody is an artist, inspirado en esa afirmación de Joseph Beuys. ¿Todo el mundo es artista?
- El interés de esta obra era relativizar el valor del concepto. Yo tengo una idea de qué es un artista y de lo que esta palabra significa, pero ha habido una sobre-utilización tal del término y una ampliación de su contenido que ahora significa muy poco.
- Antes decía que hoy hay más tolerancia que nunca. ¿Le parece que hay más libertad para crear o las tendencias son otra forma de imposición a la creatividad?
- Creo que el problema del artista es el mismo siempre, pero se resuelve cada vez en una esfera distinta. Así que unos márgenes más amplios de libertad no hacen que la creación artística sea más intensa, sino en distinto ámbito con la misma intensidad. De todas maneras quisiera distinguir entre creación artística y creación. 'Creación' hace referencia a un espectro más amplio de actividades, diseño, moda, e incluso ingeniería y ciencia. Estas actividades 'productivas' sí que se benefician de la libertad y la tolerancia.
- La libertad está restringida en muchos órdenes de la vida. ¿Puede tener el arte una función liberadora de la conciencia social? ¿Debe el arte tener alguna función?
- La actividad liberadora del arte es para mí únicamente personal, aunque las liberaciones personales ciertamente afectan a la sociedad. Pero la instrumentalización del arte con fines políticos o sociales es ajena a la naturaleza del trabajo artístico. El arte es un agente del avance de las civilizaciones y de la conciencia humana. Según mi punto de vista, un agente esencial que cataliza los procesos de conocimiento. Pero yo no diría que esto sea una función.
- ¿El artista debe trabajar para la evasión o para la conciencia?
- El artista no «debe». Hay algunas personas que se sienten impulsadas, para bien o para mal, a dedicar tiempo y energía al arte. Es una bendición tanto como una condena, según cómo se mire. No hay «demanda» o «necesidades» artísticas que cubrir. Creo que la gente que hace arte seriamente lo hace
por calmar su sed de conocimiento sobre ellos mismos y el mundo.
- Ha habido sociedades aparentemente cultas y admiradoras del arte capaces de conductas horriblemente inhumanas, como la Alemania nazi. Si cultura no es sinónimo de humanidad, ¿qué es lo principal para una sociedad crítica: que sean críticos los productores de cultura, es decir los artistas, o que lo sean los receptores, el público?
- La Alemania nazi no es exactamente un ejemplo de sociedad culta y admiradora del arte. Las quemas de libros o la exposición 'Arte degenerado' son ejemplos poco favorecedores. Creo que éste es exactamente un caso claro de instrumentalización del arte para fines que no tienen ningún interés artístico (o quizá, como ha dicho Argullol, el interés artístico era la totalidad del proyecto nazi). Tanto en la pintura, en el cine o en la arquitectura durante esa época.
Una sociedad culta es crítica en todos los estamentos. Pero sobre todo diría que las sociedades cultas no tienen esos estamentos y que, en un mundo cultural ideal los productores de cultura son el público, son artistas, son críticos. En mi experiencia he visto que en España las segmentaciones son más fuertes que en otros países.
- Viaja a menudo. ¿Qué es lo que más le fascina del mundo?
- Creo que el espectáculo más fascinante del viaje es observar las cosas en el momento del cambio, cuando desaparecen. En todos los sitios los valores van confluyendo a unos valores universales, por la globalización económica y de la comunicación, y en cada sitio esto borra distintos modos y costumbres. El viaje está hecho de pequeñas convulsiones producidas por estas desapariciones.
- Si el arte da una medida del mundo, ¿en qué mundo estamos?
- Supongo que si el arte explica el mundo es porque no hay otra manera de explicarlo, así que como mejor puedo responder a la pregunta es con mis obras. No recuerdo qué bailarín, creo que ruso, respondió, cuando le pidieron que explicara un paso de baile, que si pudiera explicarlo no se tomaría la molestia de bailarlo.
- ¿Cuál es su meta?
- 'Devenir immortel et puis mourir', como dice un escritor en Al final de la escapada, de Godard. Es una buena respuesta para un artista, pero creo que la vida no es una carrera, sino más bien un barco hundiéndose y la consigna es siempre «sálvese quien pueda».