«Dejé las drogas en la cárcel»
Testimonio de un joven logroñés que ha vivido la cara más dura de las drogas y que ahora se ha recuperado gracias a su fuerza de voluntad
Se encuentra todavía en plena lucha, pero David Berganzo Señas, de 23 años, tiene algo decisivo a su favor: la voluntad firme de dejar las drogas y restaurar una vida que se empezó a truncar cuando con 17 dio el salto del hachís a las sustancias más duras. «Al principio fue un poco lo típico: unas rayas, unas dosis, pero luego la consumía de todas las formas, incluso la fumaba....». El guión de su vida no es muy diferente al de otros muchos que como él no supieron calibrar el riesgo real de lo que tomaban y se adentraron de lleno en el consumo de cualquier sustancia estimulante.
Sin embargo, este joven, vecino de la zona Ballesteros, está decidido a poner un final feliz a su propia película. «Después de tres años de descontrol total, decidí apuntarme al Proyecto Hombre, pero no había sitio y durante el tiempo de espera me desesperé y acabé robando».
David acabó en la cárcel y, pese a lo que pudiera esperarse, fue entre rejas donde encontró la primera ayuda para salir del pozo de las drogas. «La psicóloga y todo el grupo de apoyo cambiaron mi vida. Recuperé la confianza en mí mismo y de hecho fue en la cárcel donde dejé de consumir».
En la actualidad disfruta del tercer grado y por el día acude a los talleres ocupacionales de Arad. En esta situación se encuentra desde hace seis meses y su balance no puede ser más entusiasta: «Es pronto y esto es difícil, pero estoy decidido a salir adelante y creo que lo conseguiré», dice confiado en que su testimonio servirá de ejemplo para otros chicos.
Él lo ha pasado muy mal y ha llegado a perder dos amigos por sobredosis, por eso cuando ve a muchachos fumar hachís no puede evitar pararse y llamarles la atención. «Me dicen que no van a pasar del porro, pero lo mismo decía yo».
Con el tercer grado ha recuperado la libertad, pero también la confianza de su familia, para él su mayor triunfo, sobre todo por la alegría de su madre. «Con mi padre voy a cazar y pescar y estoy encantado». Él también quiere tener hijos y mujer, pero «antes tengo que poner en orden muchas cosas».