Martes, 6 de marzo de 2007
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SOCIEDAD

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Enfermedades de transmisión sexual
La información y la prevención son cruciales ante el aumento de estas patologías
En el momento actual y en nuestro entorno existe un incremento en las enfermedades de transmisión sexual, siendo cada vez más un auténtico problema sanitario. Como cualquier enfermedad, en nuestro llamado mundo civilizado y con los recursos médicos tanto a nivel diagnóstico como terapéutico de los que disponemos, este tipo de enfermedades tendrían que estar si no es erradicadas, al menos muy controladas. Pero la realidad es muy distinta. Una vez más no es sólo disponer del tratamiento adecuado para erradicar una enfermedad, son problemas que van más allá del simple tomar una pastilla.
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EL ESPECIALISTA
El doctor Amancio Fernández Fernández es especialista en Urología.

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En las enfermedades de transmisión sexual es fundamental la información tanto a nivel de persona de la calle como a nivel del profesional que va a tratar este tipo de enfermedades.

Todas las últimas publicaciones que se han editado sobre enfermedades de transmisión sexual son guías en las que se debate sobre aspectos terapéuticos como es obligado, pero también de modo detallado aspectos de prevención y de control de todos los detalles, muy diversos, pero tremendamente reales del -llamémosle- problema sanitario de las enfermedades de transmisión sexual.

La prevención y control de las enfermedades de transmisión sexual se basa en una serie de puntos que resumen la estrategia a seguir para conseguir este doble objetivo de control y prevención.

Son cinco puntos que básicamente inciden en la información, el consejo, la detección de personas infectadas de modo asintomático, el diagnóstico y tratamiento correcto de las personas infectadas y el tratamiento de las parejas de las personas infectadas. Y de cara al futuro, el desarrollo de vacunas para el control de determinadas infecciones.

Desde luego que el primer paso dentro de la prevención de las enfermedades de transmisión sexual es el cambio de hábitos en las relaciones sexuales que expongan al riesgo de contagio. Para lograr esto es fundamental conseguir una historia sexual detallada del paciente.

Las preguntas acerca de hábitos sexuales, cuando se trata de investigar un posible contagio, han de ser claras, usando un lenguaje que no deje lugar a dudas de lo que se quiere preguntar, y claro está, contando con la sinceridad del paciente entrevistado.

El método más eficaz para evitar infecciones de transmisión sexual es la abstinencia de relaciones sexuales de cualquier tipo (vaginal, oral, anal) y la monogamia con una pareja no infectada. A partir de aquí habrá que recurrir a otra serie de recursos para evitar contagios al mantener una relación sexual.

El siguiente paso es la vacunación. Dentro de las enfermedades de transmisión sexual existe vacuna para la hepatitis B. Esta vacunación es aconsejable para personas de riesgo que mantengan relaciones con diversas parejas. En el momento actual se está desarrollando una vacuna que se podrá usar en mujeres entre los 9 y los 26 años contra una serie de virus del papiloma humano.

El preservativo

El preservativo masculino es el siguiente paso en la prevención. Cuando se usa correctamente el preservativo masculino es muy eficaz evitando el contagio de enfermedades de transmisión sexual. La evidencia de su utilidad es muy amplia y en los años en los que el sida era una enfermedad mortal ha salvado muchas vidas este sencillo dispositivo. Su eficacia se conoce y está demostrada frente a todo tipo de enfermedades de transmisión sexual; así, por ejemplo, en el caso del virus del papiloma humano que infecta la vagina de la mujer, su uso se ha visto que frena y aun hace retroceder la evolución de las lesiones intra epiteliales displásicas.

Los preservativos en su fabricación tienen un control de calidad que incluye la detección de poros durante su fabricación.

El motivo de fallo más habitual es su rotura durante la relación sexual. Esto sucede en torno a dos casos cada cien y en general estas roturas son más bien debidas a que no se usa correctamente más que a fallos en el dispositivo. De hecho es frecuente que a la misma persona se le hayan roto varios preservativos. Los preservativos son de látex, esto supone en algunos casos una limitación, ya que si son alérgicos no los pueden usar. En estos casos existen preservativos de poliuretano, más caros, pero que ofrecen el mismo tipo de protección.

Hay que informar y es importante hacerlo detalladamente, acerca de cómo se debe de usar un preservativo: Hay que usar uno nuevo en cada relación sexual, manejarlo con cuidado para no dañarlo con la uña, los dientes u otro tipo de objeto cortante o punzante.

El preservativo hay que colocarlo cuando el pene está en erección. Hay que colocarlo antes de cualquier contacto sexual, bien sea oral, vaginal o anal. Usar sólo lubricantes hidrosolubles o glicerina y no usar los lubricantes grasos, aceites minerales, lociones corporales o aceite de cocina, pues pueden dañar el preservativo. Hay que evitar que el preservativo se quede en vagina o ano o boca de la pareja sexual, para evitar esto, el pene hay que retirarlo cuando aún se está en erección y sujetando el preservativo a la base del mismo.

 
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