Trece de estos municipios han aumentado de forma considerable su población, lo que obliga a variar el número de concejales. Es el caso de Agoncillo, Briñas, Casalarreina, Clavijo, Ezcaray, Haro, Lardero, Nalda, Ribafrecha, San Torcuato, Sojuela, Sorzano y Sotés.
Mientras, en otros dos casos, Baños de Rioja y Villalobar de Rioja, el descenso poblacional provocará su transformación en concejos abiertos en vez de los cinco concejales que formaban hasta ahora sus respectivos plenos municipales.
Haro, con 17 ediles
Los consejos abiertos -actualmente hay 49 en La Rioja- se forman en aquellos municipios que están integrados hasta por cien habitantes. La composición de las corporaciones municipales varia entre los 5 concejales (en municipios de entre 101 y 250 habitantes) hasta los 25 (Logroño). A partir de los 100.001 habitantes se suma un concejal más por cada cien mil residentes o fracción, añadiéndose uno más cuando el resultado sea número par.
Entre las localidades que verán crecer el número de concejales destaca el caso de Haro, donde, una vez superados los 10.000 habitantes, se constituirá un Ayuntamiento con 17 concejales en vez de los 13 actuales. Mientras, en Lardero pasarán de 11 a 13 ediles; y en Ezcaray, de 9 a 11. En Agoncillo, Casalarreina, Nalda y Ribafrecha el incremento es de 7 a 9 concejales. Además, Briñas, Clavijo, Sorzano y Sotés pasan de cinco a siete ediles. Finalmente, Sojuela y Sotés se transforman de concejos abierto en corporaciones con 5 concejales.