«Fue pionera en su profesión. Terminó la carrera en los años treinta y después, entre otras muchas cosas, estuvo preocupada por la gente del barrio de San José y por los riojanos en general. A muchos de ellos les atendió gratuitamente», dice Gloria Martínez Bañuelos, responsable del departamento en la CSI-CSIF. «La verdad, es que me ha gustado conocerla a fondo a través de la investigación, porque hizo una labor humanitaria tremenda», afirma con cariño.
Docencia e inquietudes
Por su parte, Antonio Tamayo, del Colegio de Odontólogos de La Rioja, asegura que «fue una de las cuatro primeras mujeres odontólogas en España, en los años treinta, y se dedicó a la enseñanza universitaria en la Complutense de Madrid. Estuvo en la actividad educativa con los padres de la Odontología, Florestán Aguilar y Bernardino Landete», explica admirado.
Arnedo trabajó en el Hospital del Niño Jesús de Madrid, ejerció gratuitamente en el San Juan de Dios de Haro, fue subdirectora de Odontología de La Rioja, en el escalafón de la Seguridad Social tiene el número 1... «Era una mujer muy bien preparada en una sociedad de hombres en la que estuvo con las figuras de esta profesión», opina Tamayo. «En nuestro colegio, del que es colegiala de honor, tenemos papeles que demuestran que tenía muchas inquietudes». «Se merece el reconocimiento», concluye.