La Asociación de Vendedores de Prensa se ofrece en su 25 aniversario a dar información turísticas a los visitantes
Tinta y café suelen ser el despertador de muchos riojanos. Ayer, además, los más madrugadores contaron con un regalo extra: galletas de la marca Arluy. El 25 aniversario de la Asociación de Vendedores de Prensa sirvió para reivindicar el papel de este colectivo, vínculo diario y madrugador entre las noticias y los ciudadanos. Desde primera hora de la mañana, los compradores fueron obsequiados con un paquete de galletas, una forma de endulzar la mañana y de festejar sus bodas de plata.
«Se nota que mucha gente que no suele comprar el periódico ha venido a por él. Bueno, a por él y a por las galletas», explicaba entre risas la responsable del quiosco de la plaza Donantes de Sangre. «Se ha notado que se vendía un poco más que un día normal», añadía su compañero de la Glorieta del Doctor Zubía. Pero las galletas no pasan de ser una anécdota para los profesionales.
Ayer, en la reunión mantenida con el presidente regional, Pedro Sanz, los quiosqueros presentaron su proyecto de apoyar al turismo regional utilizando sus puntos de venta como centros de distribución de información turística. «Los quioscos se encuentran en sitios estratégicos de la ciudad y podemos dar esa información», indicó Enrique Oyaga, presidente de la Asociación. En principio, los quioscos podrían repartir gratuitamente planos y mapas que se distribuyen en El Espolón y vender otro tipo de material turístico. «Así no hará falta que el visitante tenga que acudir a un centro oficial para saber qué hacer o dónde ir», explicó.
Durante la mañana, los representantes de la Asociación también se reunieron con el alcalde de Logroño, Julio Revuelta, al que presentaron sus reclamaciones sobre la ordenanza municipal de prensa gratuita. «Nos sentaremos un día con tranquilidad para tratar todos estos temas», indicó Oyaga. Además, trataron de la adjudicación de cinco quioscos en la capital, que se han quedado vacíos por diversos motivos, y la posible ampliación del número de puntos de venta.
Pero la celebración del día, al margen de reuniones de trabajo, tuvo su verdadero apogeo por la noche, durante una cena en Bodegas Juan Alcorta de los socios y familiares de los quiosqueros. «Lo malo es que mañana nos va a tocar madrugar igual», reflexionaba uno antes de la fiesta.