«No nacemos con un gen que nos haga gente violenta; nacemos en una sociedad que está enferma», remachó el director del CRSEV, quien, sin embargo, consideró que «es recuperable» y que aún «estamos a tiempo». Para trabajar en esa línea nació hace diez años el Centro, y para eso ha organizado el Foro Internacional 'Infancia y violencia' que se celebrará el jueves y el viernes en Valencia, donde la reina Sofía acudirá para inaugurarlo y se sumará al auditorio «en un buen número de sesiones».
Dos objetivos
Más allá de las cifras, que se repiten machaconamente en los informes de las Naciones Unidas y las organizaciones no gubernamentales de infancia, Sanmartín enmarcó el Foro en dos objetivos. Uno, contestar la «imagen negativa de la infancia, que está muy lejos de la realidad» porque los niños y las niñas son ante todo víctimas. Y otro, «contribuir a incrementar la conciencia y sensibilidad sociales sobre la problemática de la violencia, que parecía un tanto adormecida». El lema del encuentro, «¿Es posible un mundo sin violencia!», incluye un juego de signos para reforzar esa doble idea de interrogante y de urgencia insalvable.
Por el Foro pasarán todos los tipos de violencia - «acción u omisión intencionada que daña a otra persona», aclaró Sanmartín-, agrupada en cuatro apartados según el tipo de ese daño: negligencia, violencia física, emocional y abuso sexual. Y se analizarán sus diversos contextos. El peor, los conflictos armados, donde el 90% de las víctimas son civiles, la mayoría mujeres y niños, y donde no pueden olvidarse 3,5 millones de refugiados ni 300.000 menores-soldado. Y el segundo, el ámbito familiar, donde la violencia puede ser «sistemática, por creencias» que se traducen en discriminación de género y que llegan al aborto y el asesinato de recién nacidas por culpa de desfasadas costumbres.