El Alfaro, ante la buena racha de su contrincante, tenía un plan claro: sorprender a la contra y tratar de hacerse fuerte atrás, con garra y mucha entrega. Y encima, pese a un susto inicial en forma de disparo de Jano, logró un tanto que le adelantaba en el marcador y justificaba su apuesta. Javi Jiménez recogía el balón a 40 metros de la portería y, al ver adelantado a Iván Gómez, soltaba un zapatazo que se alojaba en el fondo de las mallas.
Cambia el guión
Todo estaba saliendo a pedir de boca, pero la suerte no estaba con los de Bronte. Porque sólo tres minutos después, en un córner, Goiria cabeceaba al fondo de las mallas, sumando su undécimo gol de la temporada y dejando las cosas como habían empezado.
Este mazazo moral lo acusaron los riojanos, que estuvieron a merced del Burgos durante el resto de la primera parte. Sin embargo, gozaron de dos buenas ocasiones en una internada de Gurría y una nueva indecisión de Iván Gómez, pero la defensa burgalesista estuvo muy concentrada en la tarde de ayer y despejó ambas aproximaciones. Samuel avisó a Iñaki les en el 38, pero no logró poner en ventaja a su equipo, que dominaba, combinaba y mantenía la pelota con criterio, pero se atascaba ante la buena defensa planteada por Patxi Bronte. Al filo del descanso, Sola se internó en el área con peligro, pero su flojo disparo lo atrapó sin problemas Gómez.
En la reanudación, sin embargo, las tornas cambiaron. El Burgos pareció mucho menos centrado y el Alfaro sufrió un gran cambio, jugando de tú a tú al Burgos y disponiendo de buenas ocasiones. Nada más arrancar la segunda parte Bobadilla disparó desviado y en el 52 fue Eransus quien probó fortuna, pero su remate a centro desde la izquierda se marchó a las nubes. Aritz tuvo en el 55 una ocasión primorosa para adelantar a los locales y con su disparo se marcharon las ocasiones hasta bien avanzado el partido. No fue hasta la entrada de Sever y Zamora cuando los locales mejoraron sus prestaciones. Por su parte, el Alfaro tenía clara su estrategia y la mantuvo. Zamora tuvo una doble ocasión, pero su centro no encontró rematador y poco a poco parecía que el empate sería el resultado final del encuentro.
La hinchada local se impacientaba y dedicaba algunos pitos a su equipo, mientras que el Alfaro se venía arriba en una jugada que marcó el final del partido. Eransus se internaba en el área y chocaba con un defensor. Se iba al suelo y el colegiado le enseñaba la segunda amarilla. Las protestas no llevaron a ninguna parte y el navarro tenía que abandonar el campo de forma prematura. Poco después, en una falta lateral, Iñako despejaba el balón, Fernando recibía en la frontal y su disparo pasaba por debajo del cuerpo del meta, que cometía un error garrafal.
En el descuento, Bobadilla probaba fortuna y el balón se estrellaba en Raúl. Los riojanos pedían penalti, pero el árbitro dejaba seguir el juego, dando al traste con todo el trabajo de los de Patxi Bronte.