Salud implanta diferentes dispositivos de control para garantizar la seguridad de los pacientes, como las pulseras que conectarán a los bebés con sus madres
El hospital San Pedro es grande y por él van a transitar diariamente miles de personas. El consejero de Salud, José Ignacio Nieto, presentó ayer la red de dispositivos articulados para garantizar la seguridad de ese todo: del edificio y de los enseres que contiene; de los profesionales y de los pacientes; de los riesgos presentes y de eventualidades futuras.
Entre las novedades destaca el sistema identificación «inequívoca y universal» de los ingresados. Todos ellos llevarán durante su estancia en el hospital un brazalete donde constarán de forma legible sus datos completos. Se trata de pulseras de un material de resistencia calculada y con cierre de seguridad que llevarán impresos todos los detalles y estarán vinculados a su historia clínica informatizada. «Así se asegura toda la información si el paciente no puede comunicarse y se evitan errores o efectos adversos en la asistencia», matizó Nieto.
La seguridad se intensificará con los bebés. En su caso, el brazalete será electrónico y se conectará con otro que portará la madre. Un mecanismo de radiofrecuencia alertará si se aleja al niño más de lo marcado. Así se consigue también una identificación total y eliminar cualquier posibilidad de rapto o confusión.
Los mecanismos de seguridad para sanitarios y equipos incluyen desde sensores anti-intrusión hasta un circuito cerrado de televisión y un sistema de control de ciertas áreas a las que sólo podrá acceder el personal autorizado que porte tarjetas específicas.
El entramado de seguridad va mucho más allá. El San Pedro también dispone de una fuente de entrada automática de energía de sustitución. En caso de un corte de suministro, el sistema es capaz de aportar el 30% del consumo total posible e informáticamente racionaliza los usos precisos en las zonas críticas del hospital.
A todo ello se suma un programa de detección de incendios. El San Pedro dispone aquí de 1.100 puertas cortafuegos instaladas en los conductos del aire, que tienen la misión de cerrarse automáticamente ante un incendio y evitar que pueda propagarse el fuego o el humo de unas zonas otras. Para la seguridad clínica se ha desarrollado un protocolo para prevenir el desarrollo de úlceras por presión en los ingresados. La formación del personal en un plan de evacuación y un sistema de prevención de riesgos se añaden también a ese fin general.