El Alfaro revive en un partido épico y logra la trabajada victoria en el 88 con un expulsado Abrazos, lágrimas, cánticos. Los aficionados, jugadores, técnicos y directivos del Alfaro sintieron ayer correr por sus cuerpos una dulce sensación similar a esas victorias en Zalla, al Ferrol, en Tajonar... Ha nacido otro espíritu.  LETAL. Jorge Sola intenta marcharse de la vigilancia de dos jugadores vascos. El delantero anotó dos goles más para el Alfaro. / DÍAZ URIEL | | Imprimir Enviar | | | ALFARO 3 - LEMONA 2 | Les, Txiki, Joseba, Javi Tres, Jiménez, Gorka Alonso, Eransus, Yanguas I, Bobadilla, Diego Ruiz, Sola (Palacios, min. 64) (Asurmendi, min. 58) (Alberto, min. 82)
José Carlos, Gurrutxaga, Gorka, Josu, Sampedro, Urraca, Tokero, Gusi, Aitor, Pastriain, Goicoetxea (David, min. 80) (Oinatz, min. 46) (Pinedo, min. 61)
GOLES: 1-0 min. 10 Sola; 1-1 min. 20 Urraca; 2-1 min. 56 Sola; 2-2 min. 86 Goicoetxea; 3-2 min. 88 Asurmendi.
ÁRBITRO: Vallejo Aznar, del colegio aragonés, asistido por Mostacero Fernández y Belenguer Beltrán. Expulsó por doble amarilla a Gorka (54' y 73') y amonestó a Diego Ruiz (25'), Txiki (79'), Jiménez (83') y Les (90') por el Alfaro y a Urraca (42') y Gorka (68') por el Lemona.
INCIDENCIAS: Más de 600 personas en La Molineta, que presentó un terreno de juego blando y en zonas desgastado. Algo tiene la camiseta blanquilla que, cuando la soga de la necesidad más aprieta, emana en quien la viste y en quien la anima una fuerza y una esperanza enrabietadas. Lejos de la presión que atenazó al Alfaro en pasadas jornadas, ayer desplegó un juego de corazón y también de calidad ofensiva. Sin explicación -más allá de que un equipo humilde pueda molestar en una categoría profesionalizada-, el aragonés Vallejo Aznar se unió ayer a la lista de árbitros que no tratan al Alfaro equitativamente: decreta penalti pero no ve la mano en un área rival, sanciona de diferente modo faltas similares, etc. Marcó los dos goles que aupaban la victoria, la defendió con garra y tras el empate regaló el tercero a Asurmendi. | | |
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Cuando las pulgas más acechan al perro flaco, cuando elementos -árbitros desquiciantes, lesiones inoportunas...- vuelven más extrema la situación, el Alfaro es todavía más Alfaro. Y ayer apeló a esa esencia que le engrandece. Tras un penalti severo, tras la lesión de Joseba, tras la rigurosa expulsión de Gorka, levantó su espíritu para lograr una victoria épica, de corazón, casta y fe.
Sabían que sumar los tres puntos y convertir al Lemona en rival directo era determinante. Y con ese convencimiento, libres de presiones que atenazaron en pasados partidos, saltaron los blanquillos al campo, tocando, basculando, gozando de un espléndido Diego Ruiz como cerebro. El primer aviso, un pase entre líneas a Sola que el línea decretó rigurosamente en fuera de juego. Al minuto, Goicoetxea robaba un peligroso balón a Tres, encaraba y disparaba. Les lo paraba. No era el día para arrastrar otro gol tempranero.
Y el mejor ejemplo de ese convencimiento fue la pared que llevó a Diego Ruiz a entrar desde la izquierda a área, dejar atrás a dos defensas y asistir a Sola, que elevaba el balón ante José Carlos. Todo el equipo brindaba el gol a una afición por fin feliz.
Aunque apareció en ataque el Lemona, con Urraca como eje y Goicoetxea como referente, Bobadilla lanzó un buen disparo. Pero
de acariciar el segundo el Alfaro pasó a lamentar un penalti de Txiki sobre Aitor. Después de que el árbitro mandara repetirlo, Urraca lo transformó.
Se igualó el juego, pugnando el centro del campo ambos equipos. Pero en la recta final, lanzados por Diego Ruiz, el Alfaro tuvo claras ocasiones: dos disparos de Bobadilla, un cabezazo y una falta de Sola, una contra de Eransus. José Carlos desbarató todas. Tras el descanso, el Alfaro siguió buscando el gol. Después de que Diego Ruiz boleara una contra, Sola recogió un despeje en el área y remató por la escuadra contraria a la defendida por José Carlos.
El Lemona volvió a apretar y el Alfaro defendía sólido. Josu avisó de duro disparo. Pero la lesión en el abductor de Joseba -Eransus pasaba al central- y la expulsión de Gorka complicaban en exceso la labora achicadora blanquilla. El acoso del Lemona fue insistente, mientras la afición, espoleada por el encomiable Frente Reincidente, daba un empuje vital. El larguero repelía dos claros remates de Aitor y Goicoetxea. Pero Goicoetxea encontró un vacío, entró a área y batió raso a Les. Con el Alfaro tocado, el Lemona fue a por el partido, dejando un hueco que supo aprovechar Sola para entrar por la derecha y asistir a Asurmendi. Para desatar la locura. Para creer permanencia.
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