Joyero, relojero, alpargatera, cabrero, cucharero, campanillero o herrero, viejos oficios que se hallan al borde de la desaparición y que la UPL recuerda en el Centro Cultural Caja Rioja-Gran Vía
«Las veo y me parece como si hubieran nacido antes que ella. Arrugadas, rústicas, lejos ya de los trabajos de aquellos días... Cómo han envejecido las manos de mi mamá». Con estas palabras del escritor Humberto Ak'abal, La Universidad Popular de Logroño y la Fundación Caja Rioja presentaron ayer una muestra que pretende ser no sólo una exposición sino un testimonio todavía vivo, aunque por poco tiempo, de un modo de vida casi gremial, de unos oficios artesanales que están al borde la desaparición. «La muestra pretende ser, sobre todo, un homenaje a nuestros mayores, que en el pasado trabajaron estos oficios hoy llamados a desaparecer o ya perdidos para siempre», explica la periodista Ana Ayensa, responsable de la exposición que hasta el día 3 de marzo se podrá contemplar en el Centro Cultural Caja Rioja-Gran Vía de Logroño. «Como símbolo de aquel trabajo hemos elegido unas manos -la exposición lleva por título 'Aquellas viejas manos...'-, en su día ágiles y activas, ahora algo torpes y cansadas. Ellas -añade Ana Ayensa- representan aquellas labores de antaño que hoy debemos proteger como valor cultural y seña de identidad de nuestro pueblo».
Esta muestra -continuación de la que la UPL organizó hace un par de años con artesanos en activo- muestra a través de fotografías y utensilios el legado de los relojeros, joyeros, farmacéuticos, sastres y modistas, herreros, cuchareros, escoberos, cesteros, cencerreros, esquiladores de burros, campanilleros, hortelanos, cabreras o alpargateras.
La apertura ayer de la exposición estuvo acompañada de un posterior coloquio en el que participaron algunos de estos hombres y mujeres que todavía conservan la destreza de un oficio transmitido de generación a generación y que ahora reclaman un espacio en nuestra, cada vez, más frágil memoria.