El texto aporta dos garantías básicas: que «las adopciones sólo serán efectivas en España si han sido válidamente constituidas en el país de origen y respetan unos umbrales mínimos de seguridad jurídica» y «el impulso de la coordinación de la legislación española con la internacional».
Con la nueva norma, la adopción no podrá ponerse en marcha cuando el país de origen sufra un conflicto bélico o un desastre natural, ni cuando carezca de una autoridad específica que controle y garantice la adopción. Hará posible que, al alcanzar la mayoría de edad, los adoptados accedan a los datos sobre sus orígenes y de sus padres biológicos en poder de las autoridades españolas, que habrán de facilitar la búsqueda.
Se reforzará también el control del Estado sobre las entidades autonómicas que median con los países de origen y a las que el gobierno podrá otorgar y retirar la acreditación. Se cifrará en tres años de vigencia máxima a los certificados de idoneidad de los padres adoptantes.
Se pretende que en todos los casos prevalezca el interés del niño y el respeto de sus derechos y disponer de una eficaz herramienta legal «para luchar contra la sustracción, venta o tráfico de menores y su discriminación por razón de nacimiento, nacionalidad, raza, sexo, deficiencia, enfermedad, religión, lengua, cultura, opinión o cualquier otras circunstancias personal, familiar o social».
La tasa más alta
España es el país del mundo con la tasa más alta de adopción internacional en proporción a su población. Pero, según reconocía la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de La Vega, nuestra legislación en este campo «era dispersas y carecía de cierta solidez jurídica».
Casi 6.000 menores nacidos en otros países fueron adoptados en el 2005 por parejas españolas, superando con creces al numero de adopciones nacionales. En concreto fueron registradas 5.423 adopciones internacionales, lo que supone una tasa del 12,3% por cada 100.000 habitantes, «la más elevada del planeta» según reitero el ministro López Aguilar. Más del 50% de esa adopciones internacionales lo fueron de niños de China, Rusia, Ucrania y Colombia.