Viernes, 9 de febrero de 2007
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DEPORTES

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Se buscan superhéroes
La élite española jugará 200 partidos en dos temporadas
«Será casi imposible. Si nadie lo remedia llegaremos al límite de la resistencia física y psíquica», comenta un jugador de balonmano de élite que, calendario en mano, ha echado las cuentas de lo que le espera entre agosto de 2007 y julio de 2009: casi dos años sin vacaciones y cerca de 200 partidos. ¿Una locura? Pues va a ser que sí.
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En un periodo de 33 meses, entre agosto de 2007 y final de junio de 2009, ese jugador podría llegar a disputar hasta 200 partidos, a una media de un partido cada 3 días y medio. Y esto sin conocer, ni por asomo, el gozo de tener, al menos, quince días de vacaciones continuados. El balonmano se apresta a introducirse en un túnel oscuro y sin retorno. Los clubes de ASOBAL comenzarán su actividad la próxima pretemporada en agosto. Los entrenadores insisten en la necesidad de disponer de, al menos, seis semanas para garantizar una adecuada puesta a punto para afrontar la competición oficial.

Para la campaña 2007-2008, la Liga adelantará su inicio al 15 de septiembre. Durante la temporada, los clubes de mayor calado deberán además negociar la Supercopa, la Copa Asobal, la Copa del Rey y la Liga de Campeones. Sus mejores jugadores se verán inmersos en la Copa del Mundo de selecciones en noviembre (una semana), la fase de preparación para el Europeo de Noruega 2008, el propio Europeo (17 al 27 de enero) y, tras el fin de la Liga a mediados de mayo, preparar el torneo Preolímpico (mediados de mayo) para buscar plaza en Pekín 2008.

Pero aún habrá una propina antes del mes de julio: jugar una eliminatoria a doble partido para disputar el Mundial de Croacia 2009 si no se ha conseguido plaza en el citado Europeo.

Cita olímpica

Cuando los calores anuncien la proximidad del verano, el balonmanista de élite será convocado un mes para preparar la cita olímpica y, después, luchar por la gloria que otorga el oro olímpico en Pekín hasta finales de agosto. Casi sin descanso, los jugadores volverán a la disciplina de sus clubes para la pretemporada 2008-2009, cuyo idéntico desarrollo al ya indicado incluye un Mundial (Croacia) y que tendrá fin en el mes de junio de 2009.

Tamaño despropósito, cuantificado por las matemáticas, da como resultado esos 33 meses y casi 200 partidos que le esperan a hombres como Iker Romero (Barcelona), Alberto Entrerríos (Ciudad Real), Albert Rocas (Portland) o Raúl Entrerríos (Ademar León).

Se trata de cuatro internacionales que han demostrado unas portentosas cualidades físicas, capaces de soportar el estrés competitivo tanto en sus clubes como vistiendo la camiseta nacional en el siempre apretado calendario de su deporte.

Pero el panorama que se avecina empeora lo conocido hasta el momento. Es la hora para que alguien, desde las federaciones (Española o Europea), asociaciones, ponga orden y criterio a este disloque competitivo sólo al alcance de los «superhéroes» de ficción.

Ricardo Arregui, presidente de Asobal, aseguró que «los últimos movimientos» desde su colectivo van encaminados a «solucionar este gravísimo problema». Para Arregui los obstáculos para un calendario racional se encuentran en la Federación Europea (EHF) y, también, en la Federación Internacional (IHF), puesto que con la Federación Española caminan de la mano en este asunto.

La EHF ha convocado para este mismo mes a Arregui para tratar esta cuestión de confección de calendarios, que a juicio del presidente de Asobal se centra en conseguir la disminución de los partidos internacionales. Arregui pedirá a la EHF a que los Campeonatos de Europa se disputen cada cuatro años, en vez de cada dos años como hasta ahora, y al final de las competiciones ligueras.

«Creo que en la EHF son conscientes de la situación de grave problema. Pero será un camino duro, especialmente porque existen unos intereses económicos por parte de la EHF. Para ellos, no es igual percibir derechos de televisión por el Europeo cada cuatro años que cada dos. Lo que no puede ser es que los clubes sostengamos todo este entramado, y sin voz ni voto», sostuvo Arregui, quien lidera el llamado G-14, que engloba a los clubes más poderosos de Europa.

 
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