La UE obligará a reducir un 25% las emisiones de CO2 de los coches nuevos
Los fabricantes europeos expresan su desacuerdo con una medida que repercutirá sobre todo en el coste de los vehículos de gama media y baja
Tras dos semanas de tiras y aflojas entre las visiones más ecologistas e industriales, personalizadas en los comisarios Gunter Verheugen y Stavros Dimas, responsables de Industria y de Medio Ambiente, la Comisión Europea dio ayer su visto bueno a una estrategia que debería conducir, en 2012, a reducciones significativas en la emisiones de dióxido de carbono (CO2) de los automóviles de la UE. Los planteamientos asumidos por Bruselas establecen, para esa fecha, un objetivo medio de 120 gramos de emisiones de CO2 por kilómetro recorrido para todos los automóviles nuevos que circulen por las carreteras comunitarias. Los coches que se matriculan hoy por hoy están diseñados para verter a la atmósfera del orden de 161 gramos por kilómetro recorrido, como media. La reducción propuesta viene a ser, por lo tanto, de un 26%.
El objetivo de los 120 gramos se obtendría mediante el efecto combinado de dos géneros de actuaciones: con cambios en el diseño de los motores que implicarán desarrollos tecnológicos considerables -que situarán las emisiones en 130 gramos-; y mediante otro tipo de recursos -carburantes ecológicos, climatizadores más eficientes, neumáticos que favorezcan el ahorro de consumos-, que aportarán una reducción adicional de 10 gramos.
La estrategia adoptada ayer por la Comisión será objeto de desarrollo legislativo antes de que concluya este año, o a mediados de 2008 a más tardar. Las propuestas concretas que emanarán entonces del Ejecutivo deberán ser debatidas en el Consejo y en el Parlamento.
A pesar de que los planes comunitarios se encuentran todavía en un nivel de esbozo, la industria reaccionó pronto y con disgusto a los planteamientos de Bruselas. La ACEA, un grupo de presión constituido por los 13 principales fabricantes europeos de vehículos automóviles, con sede en la capital comunitaria, calificó la propuesta de la Comisión de «desequilibrada y perjudicial para la economía europea en términos de salarios, empleo y potencial de desarrollo».
Equilibrios
ACEA, al frente de la que actualmente se encuentra el presidente ejecutivo de Fiat, Sergio Machionne, considera que la exigencia de rebajar las emisiones a 130 gramos sólo con reformas en el diseño de la motorización es excesiva,
Las cifras ayer acordadas salieron adelante gracias a un delicado juego de equilibrios. El comisario Dimas, (Medio Ambiente) quería alcanzar los 120 gramos por vía directa, sin el efecto combinado de otras tecnologías y recursos. Verheugen, en cambio, reclamaba un «planteamiento integrado» que englobara un gran número de factores, incluso externos al vehículo.
Tras los planteamientos comunitarios pugnan intereses de todo género, todos ellos de gran entidad. Verheugen advertía, por ejemplo, de que los objetivos ayer asumidos por Bruselas tendrán una incidencia más problemática en los vehículos de gama media y baja, al impactar los mayores costos de fabricación de vehículos limpios en márgenes comerciales de por sí ya muy ajustados, debido a la competencia internacional.
España y el Reino Unido están relativamente especializados en estos segmentos de producción luego, y en teoría, sufrirían más con las nuevas normas. Francia e Italia cuentan también con grandes series de vehículos de gama media y baja.
La Comisión no ha decidido aún si exigirá el estándar de 130 gramos a todos los vehículos por igual, sean estos muy contaminantes o poco, o si definirá techos por categorías, como quiere la industria alemana.