Todo esto no ha ocurrido por casualidad y es, de hecho, el resultado del deterioro de la situación regional en su conjunto y la presión a la que está sometida en casa la administración Bush, urgida -en vano, se diría- por el acreditado panel del Irak Sutdy Group para fomentar un acuerdo entre Israel y Palestina como parte inseparable de los esfuerzos para aliviar la tensión en Irak y la vecindad.
Los analistas anotaron que el grupo, presidido por James Baker y Lee Hamilton, asumía conceptualmente la tesis del vínculo entre la tragedia en Palestina y todo, literalmente todo, lo que sucede en Oriente Medio. Pero su propuesta era muy distinta: una conferencia regional ampliada con los mismos parámetros que los de Madrid'91 que puso las bases de un acuerdo desde el principio 'paz por territorios'.
Washington desdeñó el consejo, pero Condoleezza acusó el golpe y anunció la vuelta al trabajo del Cuarteto, instrumento de confianza y albacea de la agonizante Hoja de ruta, único cuadro que Israel acepta, con sus famosos catorce 'reservas' del tiempo de Sharon, para abordar un proceso pacificador.
El Cuarteto solo había hecho una cosa desde que hace poco más de un año Hamas ganó las elecciones en Palestina: exigir a los islamistas, como hace Israel, reconocer el derecho a existir del Estado judío, renunciar a la violencia y asumir todos los acuerdos firmados hasta hoy por la OLP con Israel.
Con matices, la UE y Rusia se unieron a la estrategia de cerco económico a Hamas, una política percibida como un error político a largo plazo y el jueves el ministro Lavrov algo sugirió al respecto.