El Haro encadena una decena de victorias consecutivas
El Haro Deportivo se encuentra inmerso en una dinámica imparable. Los números hablan por sí solos: treinta puntos de treinta posibles, es decir, diez victorias consecutivas. Su última derrota data de la jornada once, allá por el mes de noviembre, en donde los jarreros cayeron por 2-1 contra el Arnedo en El Sendero.
La estadística es demoledora: en los últimos nueve choques, los riojalteños no saben lo que es recoger un balón desde el fondo de su portería, lo que hace que los blanquinegros sean el conjunto, en categoría nacional, menos goleado de España con siete goles en contra encajados en 21 partidos, lo que hace que el punto fuerte del equipo sea la línea de atrás.
Muchas pueden ser las claves de esta espectacular mejora, ya que los jarreros, a pesar de ser uno de los favoritos para jugar la fase de ascenso a Segunda B, ofrecieron al principio bastantes dudas en su juego. Alberto Iglesias, entrenador del Haro, da algunas claves del cambio: «Nosotros hemos confiado siempre en nuestro trabajo y sabíamos que los resultados iban a llegar. Además, ha sido clave la confianza en sí mismos de los jugadores y el sacrificio que hace cada uno por el equipo. Y la directiva también nos ha mostrado su apoyo en los peores momentos».
El equipo dirigido por Iglesias ha ido de menos a más en su juego y en estos instantes atraviesa su mejor momento, tras su rotunda victoria por 0-5 ante el Autol en la última jornada. Ahora los aficionados se preguntan si el equipo podrá mantener este ritmo. Iglesias reconoce que el cuerpo técnico también piensa en ello: «Este tema lo hablamos en la caseta, algún tropezón tendrá que llegar y estaremos preparados para ello».
Los nuevos fichajes se han adaptado bastante bien al grupo: Olabarrieta ofrece velocidad y gol en la banda derecha y el central Eder, recién llegado del Logroñés CF, está dando aún más empaque a las labores defensivas del Haro. Asimismo, toda la plantilla blanquinegra ha gozado de minutos durante la competición ya que el entrenador vasco suele rotar en todos los puestos, incluida la portería. El resultado, según lo visto, no puede ser mejor.