La iniciativa del Gobierno regional pretende fomentar el uso del casco entre los aficionados e incluye sorteos y el reparto de miles de dípticos
Ante el considerable incremento de aficionados al esquí, las indudables mejoras de materiales y los riesgos que facilitan también otras modalidades, las campañas de seguridad en el deporte están reclamando la atención de legisladores, deportivas y responsables de asociaciones y federaciones deportivas. Eso es lo que ha sucedido en Valdezcaray, con una campaña de promoción del uso del casco, que ayer fue presentada en Logroño.
Si en un fin de semana normal, como el pasado, se plantaron 11.495 aficionados en el complejo invernal de La Rioja, uno de los mejores registros de los últimos años, ello obliga a pensar que se hace necesario incrementar la seguridad de los aficionados para evitar accidentes.
El casco pasará a ser obligatorio en poco tiempo, porque es una tendencia generalizada y una obligación en otras estaciones. Por eso mismo, Félix Paniego, 'Chefe', coordinador del proyecto, presentó ayer la iniciativa junto a la directora de Turismo, Mónica Figuerola; el director de Deportes de La Rioja, Marcos Moreno y el presidente de la Federación Riojana de Deportes de Invierno, Antonio Arana.
Utilizar el casco y asumir unas normas de seguridad es responsabilidad de todos. Los promotores de la iniciativa pretenden mantenerla durante tres años. Cuentan con el apoyo institucional y de varias empresas privadas. Durante esta temporada sortearán uno cada semana.
Autoridades y responsables de sociedades y asociaciones demandan más seguridad y mayor responsabilidad para poder seguir disfrutando de la nieve.
Son algunos de los grandes retos más próximos y que están al caer. El Senado español trabaja ya en una normativa de uso obligatorio del casco, tal y como sucede en otras actividades deportivas. Nadie podría extrañarse, tampoco, que no muy lejos se realicen controles de alcoholemia.
El deporte de la nieve ha tenido un auge espectacular en España. En los años 70 apenas había 100.000 esquiadores. Hoy, poco más de 30 años después, las cifras superan los 2,5 millones.
Y tratándose de un deporte familiar parece lógico que los avances de todo tipo en los equipamientos y materiales vayan exigiendo mayor seguridad.