ROSA PERIS DIRECTORA DEL INSTITUTO DE LA MUJER
«Las mujeres deben estar representadas en el idioma»
Rosa Peris presentó ayer en Logroño el libro 'Género, Constitución y estatutos'
La directora del Instituto Nacional para la Mujer , Rosa Peris, visitó ayer Logroño para presentar el libro 'Género, Constitución y estatutos de autonomía'. Además, defendió las iniciativas del Gobierno en materia de igualdad de géneros y recordó su polémica con la RAE al enviar un memorándum para crear «un lenguaje no sexista».
- ¿Cómo se puede incorporar la mujer en los estatutos?
- Una de las grandes transformaciones de los estatutos ha sido el lenguaje: de ser redactados exclusivamente en masculino han pasado a un lenguaje no sexista. Además, se han abordado, como ha ocurrido en la Comunidad Valenciana, derechos que no se contemplaban en el Estatuto del 83 la participación de las mujeres en el mundo político, la no discriminación o la mención a la Violencia de Género. La redacción de los estatutos está siguiendo la agenda de demandas de la mujer porque nos coloca en el marco para que luego exijamos su cumplimiento y que garantiza los derechos de las mujeres.
- Usted participó en una polémica que aún se recuerda con la RAE...
- La Academia tiene una sensibilidad que enseguida salta. Nosotras hemos hecho un trabajo en positivo, para crear herramientas en el uso de un lenguaje no sexista y facilitar que la gente pueda hablar bien, de manera correcta bajo nuestro punto de vista. Es cierto que la RAE montó un poco de rifirrafe, pero que sirve para plantearnos la invisibilidad de las mujeres en el lenguaje. Tenemos que estar representadas porque somos la mitad de los hablantes y no queremos sentirnos discriminadas incluidas en los genéricos masculinos. ¿Por qué empobrecer una lengua y seguir invisibilizando a las mujeres?
- O sea que el sexo no está sólo debajo del ombligo.
- También está en las palabras. Todo lo que hacemos tiene impacto de género. Hemos vivido en una sociedad con un patrón muy patriarcal donde los modelos los han diseñado los hombres y donde las mujeres empezamos a reivindicar que queremos participar de forma equilibrada, por eso exigimos vernos representadas en la lengua, que es tan nuestra como de los hombres.